Las pinturas realizadas en las bóvedas de esta estancia se realizaron
al temple sobre una base de estuco blanco. Se emplearon colores ocre, rojo, amarillo y gris en diversos matices.
Estos tonos, así como los letreros explicativos realizados en negro, destacan con fuerza sobre el fondo
blanco de base. Además, su grado de conservación es excepcional para una obra de su cronología
(Se acepta que se realizaron hacia 1170).