Es una verdadera delicia fotografiar los capiteles de este templo. Y más cuando el tiempo no apremia y las luces están apagadas; pues la abundante luz ambiental de la mañana es más que suficiente para realzar luces y sombras en los mismos. Así podemos apreciar mejor la técnica del genial escultor que los talló. La escultura de bulto de los leones, sobre todo en sus cuartos traseros, que parecen salirse del capitel. Es una verdadera talla en tres dimensiones. Su estilo lo acerca de forma evidente al taller que trabajó en Frómista (por proximidad) o incluso en Loarre-Jaca.
Hay uno de los capiteles, que es más famoso de este templo. No tanto por su calidad artística como por mostrar un motivo diferente al del "monotema" de los leones. Se trata del capitel del lado norte del arco triunfal en el ábside central. Sobre el papel, el más importante del templo por su situación. En su cesta hallamos a siete personas con hábito portando rollos y alzando en ocasiones una de sus manos. Probablemente sea una representación de las monjas de esta comunidad. Sobre ellas un ave en cada cara, con las alas desplegadas en la central. Todo ello en un tono desmañado, torpe y "naif", que contrasta de modo notable con el resto de la escultura del templo. Me recuerda vivamente a un capitel del interior de la ermita de San Román en la Puebla de Castro en Huesca.
Yocreo que ese maestro de labra torpe, no es el mismo que talló los leones y las figuras del resto, con el mismo gusto clásico que en Frómista. Incluso podría proceder del antiguo templo que aquí hubo.
Por lo demás, como ya apuntaba, el tema central es el de la muerte-resurrección, contemplada a través del león, animal psicopompo, que devora para dar muerte y a través del cual resurge la vida en forma de ser andrógino desnudo (Imagen 6). Y también la eterna disyuntiva entre el bien y el mal representados por el anciano que se mesa las barbas, enfrentado a un demoníaco rostro con la lengua fuera (Imágenes 3 y 4).
Y también seres monstruosos a mitad de camino entre dragón y león, mordiéndose la cola, junto a un león que muerde su pata (Imagen 9).