San Juan de Duero en Soria es otro de los lugares que "necesitaba ver"
a través de mis seis sentidos (Los cinco naturales, mas el añadido a través del visor de mi
reflex). Las imágenes vistas en papel y a través de internet me gritaban que es un lugar especial.
Esa mezcla aparentemente sin sentido de formas e ideas plasmadas en la manera
de volar los arcos en el maravilloso claustro hay que verla, sentirla, tocarla, escucharla, saborearla y guardar
su magia en imágenes para compartir con quienes sepan apreciar su verdadera dimensión.
No puedo en este punto sino recordar las precisas palabras de Aurelio Bierge,
en su delicioso prólogo a la guía de viaje sobre Ordesa, de 1955:
...Porque detrás de cualquier río, moran las hadas; y en el
locutorio del pinar, hacen sus confidencias los gnomos; y silvanos, ninfas, duendes, silfos, mauros, arpías,
trasgos, pigmeos, salamandras, ondinas y larvas, están allí, fluctuando en las fronteras de lo imponderable,
y será viaje perdido si, alguna vez , siquiera sea un instante, no percibes, más allá de tu
sudor y de tu esfuerzo, sus erráticas presencias y sus sutiles vibraciones...