Es verano de 2010. El pasado año visité
Olorón; pero la iglesia de Santa Cruz se hallaba en obras. Su ábside
mayor escondido tras un bosque de andamios, vallas y plásticos
ocultaba su arquitectura, barrócamente policromada.
En esta ocasión el acercamiento al templo ha dado
resultado. Todavía ha una valla de separación entre ábside
y transepto, así como un pequeño andamio al lado sur de
su cilindro absidal; pero la mayor parte de su escultura se halla a la
vista y a tiro de mi teleobjetivo.
Así pues, como complemento al trabajo de Carmen
Baena sobre este templo voy a aportar un "monográfico"
dedicado a su escultura. Comenzaremos por contemplar los capiteles del
altar central.