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-SAN PEDRO DE LA NAVE-(Cont.)- |
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(ZAMORA) |
La decoración escultórica del templo muestra al igual que su edificación dos momentos bien definidos. En la primera fase, cuando el replanteo del templo monástico, encontramos friso decorativo al interior de la cabecera, ábacos y capiteles del arco triunfal, e impostas de las portadas del transepto
Motivos geométricos, cruces patadas, cuadrúpedos, elementos triangulares opuestos que recuerdan a las fíbulas empleadas en esta época, motivos estrellados, estrellas espiroideas..
Las imágenes 5 y 6 muestran la decoración del friso de la cabecera sobre el vano del muro sur. El extremo más próximo a la nave muestra una forma de terminar en la que con elementales trazos se muestra una especie de dragón con la boca abierta atacando a un esquemático personaje que lo alancea.
Los capiteles del arco triunfal son bastante parecidos entre si. Motivos a base de cuatro arquillos ciegos en el frontal de la cesta, que se ha asociado con la Jerusalén celestial, y serpientes en los ábacos, con racimos de uvas ocupando sus sinuosidades.
Los lados cortos de los capiteles muestran motivos geométricos: estrellas de doce puntas, cruces patadas...
Al lado norte del arco triunfal y a una altura de alrededor de dos metros hallamos el horologio, una joya de este momento. Hay que mirar bien, porque de no hacerlo así para desapercibido. No es sino un reloj solar, de enrevesada utilización. Se basa en la longitud de una sombra, o de la que alcanza un rayo de luz determinados, explicitando en la tabla su medida para cada hora y según el mes en que se hallen. Se desconoce cuál y dónde era el vector a medir.
Pasando el puntero sobre la imagen inferior, verás mejor su inscripción. Vemos los meses en que se hace la lectura y bajo ellos, una tabla con un símbolo redondeado que significa "hora". (h)O(ra) I y XI P(ies) XVIII..
Está incompleto. A la derecha arriba se inscribió "MAR" (Por marzo); pero ya no se epigrafiaron las equivalencias. Es probable que ya se hubiese descubierto el error de planteamiento y variado el proyecto inicial, deteniendo lo relativo a la vida monástica.
Otra consideración que surge al contemplar el reloj, es que no estuvo pintado, pues si se hubiera enlucido el interior, no sería visible, dejando de tener funcionalidad.