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-FUENTIDUEÑA: IGLESIA DE SAN MIGUEL-(Cont.)- |
La escultura de Fuentidueña es sin duda lo mejor del templo. Y la gran variedad y delicada labra de sus canecillos hacen que sea un placer recorrerlos uno a uno con medios auxiliares ópticos, pues de lo contrario, su elevada situación hace que pasen desapercibidos muchos de sus detalles.
Y si todos y cada uno de ellos sorprenden por temática y cuidado al esculpirlos, hay uno en altura de la nave norte, que se lleva la palma, por lo infrecuente del detalle y naturalidad con que se narra la escena de consentida cópula (Imagen 1) entre un rústico que vista capa y capucha y una mujer soltera (las casadas se representan con tocado ocultando su cabello).
Son frecuentes las escenas eróticas o escatológicas en la escultura románica. Su significado está en tela de juicio y hay discrepancias notables según los textos consultados; desde la incitación a procrear para proveer siervos y parroquianos, hasta la condena de estas actividades, pasando por quienes creen que es nuestra moral victoriana la perversa y que en su momento estas escenas fueron tan naturales como cualesquiera otras.
Lo cierto es que su contemplación no deja indiferente.
La imágenes 1 a 16 muestran los canecillos situados bajo el alero de la nave norte, comenzando por la número 2, situada al extremo suroeste y progresando hacia la cabecera.
Destacan por temática y perfección -aparte de lo comentado- el que muestra a un centauro hembra ofreciendo el pecho a una figurilla humana (Imagen 11), la expresión de desesperación de la dama de la imagen 12 o el extraño significado de la cabeza humana con cuerna de venado de la imagen 13.
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La imágenes 17 a 21 muestran los canecillos del presbiterio norte, también comenzando desde poniente a levante.
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