LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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-JUSEU- ERMITA DE SAN CRISTOBAL-



UTM 31T 286048 4662188 846 m

Descargar track GPS

(RIBAGORZA)

Ver mapa interactivo de la zona


De nuevo es Paco, el profe de "Santa Rosa" colegio al que va mi hija, quien me hace llegar un librito titulado "El valle del Sarrón: Un bello territorio ribagorzano" escrito por Francisco Salamero Reymundo médico de profesión (se ve que la locura "va por barrios") y editado por La Val de Onsera en 1997.

En el mismo, el colega va pasando revista a humildes ermitas de esta zona que según refiere visitó a caballo. Total que me hago una lista y con ayuda de las fotos aéreas del Sig Pac, el GPS, mi día de fiesta y una considerable dosis de ilusión, me lanzo de nuevo por los senderos de la Ribagorza.

Las tres primeras del listado: Puebla de Mon, Santa Ana y San Quilez de Torres del Obispo son ejemplares de fecha considerablemente posterior a la que recojo. Solo en Santa Ana quedan vestigios cercanos en forma de sillares que afloran delante del templo moderno.

Pero cuando consigo llegan a San Cristóbal de Juseu, la cosa cambia. Y recalco lo de "consigo", porque de primeras no es fácil llegar a esta ruinosa ermita a pesar de haberla localizado vía GPS.

LA ERMITA DESDE EL SURESTE

Juseu / Chuseu es un increible pueblo ribagorzano literalmente encaramado en lo alto de un estrato rocoso al que se asoma con descaro (Imágenes 1 a 3). Depende del municipio de Graus del que dista trece kilómetros y se accede al mismo por la carretera que desde Barbastro se encamina a Benabarre, una vez rebasados el espectacular congosto de Olvena y llegados a las márgenes del pantano de Barasona. Las indicaciones en la carretera son buenas y no hay pérdida (hasta Juseu).

El pueblo cuenta con apenas cincuenta vecinos, unas magníficas vistas sobre el valle del Sarrón y su iglesia parroquial dedicada a San Julián, del XVII que cuenta con yeserías mudéjares de las que presumen como Patrimonio de la Humanidad, que son, a la entrada del pueblo.

1VISTA SUR DE JUSEU, SOBRE LA ROCA2JUSEU ASOMANDO AL PRECIPICIO3JUSEU DESDE LA PISTA DE ACCESO A SAN CRISTOBAL

Pero vamos a lo que vamos. A llegar a la ermita de San Cristóbal. De entrada en el pueblo, si preguntas,te indican que es esa blanqueada que se halla en la punta más alta de la roca de Juseu (Imágenes 3 y 4). Pero no es la que buscamos. Quizá heredó la advocación de la original y la edificaron cerquita del pueblo para no tener que peregrinar tan lejos. En el plano obtenido del SIG-Pac (Imagen 5) he punteado en rojo la pista a seguir. Y también en cabecera ofrezco el track para llegar con el GPS sin mayores problemas. La pista es buena para cualquier 4x4 y no ofrece dificultades en tiempo seco.

4PARROQUIAL DE JUSEU5PLANO GUÍA DE LA PISTA -SIG-PAC-

San Cristóbal se sitúa a 3,2 kilómetros al sureste en línea recta desde el pueblo. Por pista habremos de recorrer seis kilómetros. Arranca el track antes de entrar al pueblo, a nuestra derecha nada más rebasar la báscula municipal. Con el plano y el track no hay problema. Pero he de confesar que yo me perdí varias veces antes de dar con la vía correcta y grabarlo ya de vuelta, sobre seguro.

LA ERMITA EN SU PAISAJE

Cuando rebasamos el cerro de san Cristóbal, tras el cual está la ermita, y cambiamos de dirección al noreste paralelos al barranco de San Cristóbal ya en dirección a Aler, a lo lejos entre la vegetación y en medio de ninguna parte, clarea una edificación de piedra entre el verde del paisaje y los sucesivos horizontes hasta el Pirineo (imagen sobre estas líneas y 6)

6LA ERMITA EN SU PAISAJE7VISTA SUR DEL TEMPLO

El pequeño y ruinoso templo se halla a la derecha de la pista, en una pequeña explanada. Se edificó sobre un afloramiento rocoso algo oblicuo que le sirvió de peana. Canónicamente orientado, con ligera deriva al sur, mide 8 x 4,5 metros en sus dimensiones máximas. Se edificó a base de mampostería y algún bloque de gran tamaño y mejor escuadrado, sobre todo en la unión de paramento con bóveda. Porque a pesar de su modestia los que lo edificaron se atrevieron a cubrirlo con bóveda pétrea, como mandan los cánones del románico, tanto en su nave como en el ábside. Medio cañón y cuarto de esfera respectivamente.

8VISTA SURESTE9VISTA ESTE10CABECERA DESDE EL NORESTE

No existe diferenciación entre cabecera y nave ni al exterior no al interior. El cilindro absidal que lo cierra al este se continua de forma insensible con la nave. La puerta abre en el extremo occidental del templo, mas no quedan de ella sino los arranques de las jambas y varios tablones en desorden de su vano (Imágenes 11 y 12).

11DERRUMBE DEL MURO NORTE, DESDE LA CABECERA12VISTA NOROESTE. PUERTA DE ACCESO13DETALLE INTERIOR DEL MURO SUR Y ARRANQUE DE BÓVEDA

El derrumbe del templo ha afectado sobre todo a toda su bóveda, muro norte y hastial de poniente, conservándose todavía en pie dos tercios del cilindro absidal y su muro sur. Queda el ventanal situado en el muro sur, en la unión de nave y cabecera y por debajo del arranque de la bóveda. Es adintelado y derramado al exterior, y con una diminuta aspillera al interior de la nave (Imágenes15 y 16). Otro pequeño vano, que hay que ir a buscar en el sitio en que uno cree que debió de estar, se adivina centrando el cilindro absidal (Imagen 9). Mínima aspillera realzada por una losa grande sobre ella que hace de dintel y un par de sillarejos enmarcándola, si bien el del lado norte ha cedido y casi la ciega a causa del derrumbe del lado norte del ábside.

14CABECERA Y ARRANQUE DE BÓVEDA ABSIDAL15INTERIOR DEL VANO DEL MURO SUR16EXTERIOR DEL VANO DEL MURO SUE

Ruinoso y mudo testigo de un pasado de vida y fe en estas tierras hasta las que llegó, incluso en el más apartado rincón, la influencia de Cluny. Hoy casi olvidado, en paraje agreste y bello donde solo destaca el canto del cuco y los abejarucos, que como todos los años disfrutan de esta exuberante primavera.

Si acudes a visitarlo no esperes ver un gran templo. Tampoco ninguna manifestación artística. Solo un jirón más de nuestra historia que se resiste a desaparecer y que merece la pena recodar. Pero volverás a casa con la sensación de haber estado en un lugar irrepetible.


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