LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

Webmaster: A. García Omedes - Huesca (España)

 

| Presentación | Novedades | Mapa del Sitio | Mapas Activos | Opinión | Castillos XI-XIII | Rutas Románicas | Monográficos | Otras Regiones

Enlaces | Bibliografía | Diccionario | Distinciones | Premio Romanico Aragonés | Fondos de Escritorio | Inicio |

 

-ALCUESCAR: SANTA LUCÍA DEL TRAMPAL-



UTM 29T 740120 4337620 460 m.

(CÁCERES)

VER MAPA INTERACTIVO


Una de las singularidades de la arquitectura visigoda es la de un grupo de iglesias en los que la cabecera está constituida por tres capillas con muros independientes. Esta variedad en las iglesias podría corresponder a una evolución de las basílicas de tres naves rematadas en capillas dentro de una cabecera rectangular común, que se dan en todo el arte paleocristiano y pasan con múltiples versiones a la arquitectura medieval.

La explicación más elemental que se ha propuesto para esta estructura de capillas con muros independientes es de carácter constructivo; se trataría de un método que permitiría independizar las vertientes de las techumbres de las capillas, para que pudieran tener derrame a dos aguas, con lo que la cabecera de cada una tendría un testero de remate triangular; esto evitaría formar un tejado de faldones muy amplios, que produciría una gran diferencia de altura entre la capilla central y las laterales o crearía problemas de vertido desde el tejado superior a los inferiores; la cuestión tiene, en cualquier caso, otras soluciones técnicas, empleadas habitualmente para las cubiertas de distintas alturas en las naves basilicales, por lo que ésta no parece una explicación concluyente.

En las iglesias visigodas con cabecera independiente se pretende obtener un conjunto de tres capillas de dimensiones iguales o muy semejantes, y esto parece coincidir con otras novedades en la distribución interior, a las que debe buscarse una explicación estética o litúrgica más sólida, que hasta el momento no poseemos. Hasta hace pocos años, se conocía sólo la estructura en la cabecera de San Juan de Baños de Cerrato, lo que hacía posible considerar el tipo como un caso único, pero nuevos descubrimientos y la revisión de otros edificios llevan a identificar el modelo en un total de cinco casos, lo que equivale a una tercera parte de las iglesias visigodas conocidas. No se trata, por tanto, de un hecho casual, sino de un modelo extendido en los siglos VII y VII, y de carácter netamente visigodo.

Por estas razones, se ha sugerido también la posible vinculación de las iglesias con tres capillas independientes a la herejía arriana, en la que la creencia de que las Personas de la Trinidad tenían naturalezas distintas e independientes, podría haber dado lugar a una separación de santuarios; no hay ninguna confirmación documental para una relación de este tipo, y las iglesias parecen ser posteriores al Concilio III de Toledo del año 589 y a la abolición oficial por Recaredo de la fe arriana.

La iglesia más completa de este tipo es Santa Lucía del Trampal. El lugar de El Trampal está situado en un paraje cercano a la localidad cacereña de Alcuéscar, sólo a cuatro kilómetros del camino romano que llamamos Vía de La Plata , que lleva el mismo recorrido que la antigua carretera general de Mérida a Cáceres, sustituida por la nueva autovía que pasa a unos cientos de metros al oeste. Es posible que un ramal de este antiguo camino se desviara en dirección a Trujillo pasando por el mismo Trampal o muy cerca de él. Está situado en una dehesa que aún se mantiene como en la antigüedad y que merece ser conservada lo mejor posible. Llegar al templo desde Alcuéscar es muy fácil, sólo hay que salir por la Calle de la Fuente y seguir una carretera estrecha aunque asfaltada. A poco más de 2 kilómetros puede verse la iglesia. Datos GPS : Coordenadas UTM: X: 740120.48, Y: 4337620.43; geográficas SIGPAC: latitud 39º 9' 14,5” N, longitud 6º 13' 16,5” O (39º 9' 10,10” N, 6º 13' 21,20” O Google Earth). Altitud: 460 metros sobre nivel del mar. Distancia al centro de Alcuéscar: 3.810 metros .

Fue dada a conocer su existencia en 1981, descubierta bajo la apariencia de un establo, en una zona en la que abundan los testimonios arqueológicos de época paleocristiana; entre éstos, se citan otras dos iglesias, en proceso de excavación y una buena cantidad de inscripciones romanas. Está construida en su totalidad con sillares reutilizados que pertenecieron a otros edificios más antiguos, y muchos de ellos, cerca de cincuenta, contienen inscripciones de época romana. Una docena de estas inscripciones son aras, o sea, altares dedicados a una diosa indígena anterior a la época romana llamada Ataecina, cuyo nombre completo era DEA DOMINA SANCTA TURIBRIGENSE ATAECINA (Diosa Señora Santa de Turóbriga Ataecina). Esta diosa celtibérica fue asimilada posteriormente a las diosas romanas Ceres y Proserpina, y tenía su culto principal en Turóbriga, ciudad celtíbera citada por el historiador romano Plinio y cuya antigua ubicación aún no se conoce. Plinio la sitúa en la céltica Betaria, donde tenía un templo dedicado a su culto. De la permanente ocupación y actividad en el lugar sirve también de testimonio el añadido a la iglesia visigoda de una nave amplia con cubierta gótica de nervios, así como unos nuevos fustes, en sustitución de los visigodos, rematados por basas y capiteles adornados de contarios de perlas abulenses.

De la iglesia de Santa Lucía solo ha llegado a nosotros su núcleo central ya que han desaparecido unas habitaciones laterales de las que solo conocemos su planta gracias a las excavaciones arqueológicas, lo que nos permite imaginar su estructura. A la iglesia se podía entrar por dos porches, uno al Norte y otro al Sur, desaparecidos con las habitaciones laterales y cuyas puertas siempre estaban abiertas ya que no tenían ni quicios ni molduras o mochetas. Ambos hechos son excepcionales pues normalmente a las iglesias se accede por el Oeste y sus puertas se cierran con hojas de madera.

La iglesia visigoda conserva toda la cabecera con tres capillas independientes, la nave transversal y un pequeño tramo de nave central, que se interrumpe en la obra gótica. La conservación de esta zona incluye la mayor parte del alzado de los muros, buena parte de las bóvedas, e incluso restos del tejado primitivo, todo lo cual ha sido restaurado y despejado de añadidos recientemente, por lo que es necesario esperar a la memoria de estos trabajos para conocerlos con precisión.

Las medidas del edificio están dentro del módulo y las proporciones de otras iglesias visigodas ya descritas; la anchura total del crucero es de 16,00 metros y cada una de las cabeceras tiene 4,00 metros de ancho, mientras que la profundidad de la mayor es de 3,20 metros y la de las laterales 2,40; el ancho de la nave central es también de 4,00 metros . No sabemos cómo sería la posible continuación de la nave principal; podría ensancharse como la estructura gótica existente, pero es difícil saber en qué dimensiones, y si esto se consideraría aún espacio de la iglesia, puesto que una gran parte de los que se encontrasen en esta zona perderían la visión del altar.

Las tres capillas están totalmente abiertas hacia el brazo de crucero, sin jambas ni columnas salientes, mientras que en esta nave se disponen seis arcos transversales de herradura, uno a cada lado de las entradas de las capillas, que descansaban en columnas adosadas al muro; un expolio, quizás de época musulmana, eliminó las columnas y dejó en el aire los correspondientes cimacios, que fueron recortados o remetidos en la reforma medieval para adosar unas nuevas columnas de fustes divididos en tambores, cuyos capiteles están retallados en la primera pieza de cada arco, por lo que los arranques de éstos y los de las capillas aparecen ahora a diferente altura. El crucero quizás sea el elemento más curioso de esta iglesia, al delimitar los seis arcos transversales citados siete tramos, los tres que están delante de cada ábside cubiertos por una torrecita o cimborrio de tejado puntiagudo, y los dos intermedios y los dos extremos cubiertos con bóvedas de piedra. El ábside central tenía un gran altar sostenido por cinco pies donde se celebraba la misa mientras que los ábsides laterales, con sendas mesas de un solo pie, servían de sagrario y sacristía.

Las habitaciones laterales desaparecidas eran cuatro, una a cada lado de los porches. Todas ellas debían cubrirse con bovedillas y estaban rodeadas de arquillos adosados a los muros de los que todavía se conserva alguno de los pilares que los soportaban. No sabemos cual pudo ser la función exacta de estos aposentos, quizás pequeños lugares de reunión, aunque las habitaciones del lado Sur sirvieron también de cementerio.

La iglesia es de tamaño muy pequeño pero de planta muy complicada y con una serie de recursos que hacen que parezca mayor. Primero, la multitud de habitaciones y espacios - veinticuatro - y sus formas tan distintas, a los que se accedía a través de ejes diferentes, sin que pueda abarcarse la iglesia por completo desde ningún punto. Además, la alternancia de zonas oscuras con zonas iluminadas y la reiteración de zonas estrechas pero altas y largas que hacen que el espacio parezca mayor de lo que realmente es. Por ejemplo, las puertas, muy esbeltas; la nave central, muy estrecha y larga; o las naves laterales, falsas, ya que su anchura es inferior a un metro. Exteriormente estaba llena de recovecos y esquinas, alternándose entrantes y salientes. El tejado estaba formado por treinta y ocho pequeños planos de cubiertas situados en distintas direcciones y a distintas alturas.

La decoración de la iglesia está formada por una banda estrecha, que hace de imposta en las ventanas de las capillas y asoma un poco al exterior, mientras que por el interior forma una línea continua en todas las capillas y en la nave del crucero, salvo en los testeros norte y sur que han sido rehechos; buena parte de esta imposta ha sido picada o saqueada, por lo que sólo se aprecia la ranura en la que estuvo colocada.

Hay huellas de cancelas en las entradas de las capillas y a los dos lados de la nave central. Además de estos vanos, existen dos puertas que comunican los extremos del crucero por la parte occidental, pero no están a ejes con las capillas correspondientes, sino adosadas al haz de los arcos de la nave, en una disposición que recuerda la de las puertas de Quintanilla de las Viñas.

Como ya se ha dicho los muros de la iglesia estaban construidos con material reutilizado por lo que, para ocultar su aspecto irregular, se cubrieron con una capa de estuco pulido que les daba un aspecto muy diferente del actual. Acentuaban este aspecto blanco y brillante los mármoles tallados que la decoraban. Los principales espacios del interior de la iglesia estaban separados entre sí por cancelas de placas y barroteras de mármol. Había además columnas con sus capiteles en cada arco y a la altura de sus arranques corrían por las paredes frisos. Finalmente las ventanas del crucero y los ábsides tenían celosías caladas. Todo este material de mármol ha desaparecido en su mayor parte y hoy tenemos que echar mano de la imaginación para suponer como era la iglesia cuando tuvo todo ese material marmóreo decorándola. Debió ser una obra de gran belleza y una innovación en su tiempo.

La iglesia de Santa Lucía no estaba aislada. En las cercanas ruinas de la iglesia de Santiago han aparecido mármoles similares a los que tuvo Santa Lucía. Pero además, con las excavaciones han aparecido también restos de otros edificios que la rodeaban. A su lado Oeste había un edificio con su misma orientación y anchura. Otro edificio más pequeño se situaba junto a su esquina Noroeste. Estos edificios debían formar parte del conjunto monástico, del mismo tipo que el existente en Santa María de Melque, en Toledo.

Aunque sea necesario esperar a la publicación de los trabajos de restauración efectuados recientemente en esta iglesia para conocerla con más detalle, lo que resulta visible en estos momentos y los informes o artículos preliminares, permiten establecer las líneas generales de su composición y compararla con otras iglesias conocidas.


A mediados de octubre de 2015 he recibido una nota de Luis Carlos Antolín aportando información a este artículo. Por su interés en relación con el mismo la transcribo:

"En relación a la ficha de la basílica visigoda de Santa Lucía del Trampal , sita en Alcuescar (Cáceres) y que he podido leer atentamente en su página WEB, "LA GUÍA DEL ARTE RÓMANICO"; le participo lo siguiente: La diosa que usted menciona ATAECINA TUROBRIGUENSE, diosa pre-romana localizada en la Beturia Céltica; se encuentra situada en la ciudad romana de Túrobriga. Dicha ciudad se encuentra ubicada en el municipio de Aroche , en plena sierra Onubense . Dicha ciudad está en proceso de excavación y recuperación. En los sondeos se han encontrado restos de las tuberías de canalización de agua en donde se puede leer MUNICIPIUM TUROBRIGUESIS ROMANORUM, que es el que cito PLINIO EL VIEJO.

En el museo y en la propia localidad se puede visitar los restos e incripciones que le cito."


 

(Fotografías y texto: Francisco Manuel Moreno Canela

Diseño y mantenimiento web: "romanicoaragones.com")


Páginas consultadas:

Ver mis estadísticas