LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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-VALDEOLIVAS. IGLESIA DE LA ASUNCIÓN-



UTM 30T 547082 4484138 926 m.

(CUENCA)

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VALDEOLIVAS.   IGLESIA DE  NTRA. SRA. DE LA ASUNCIÓN
A unos 65 km. de Cuenca, en la Alcarria y en la zona denominada Hoya del Infantado, se comunica con la capital a través de la N-320 con dos posibilidades de acceso: una vez pasado el embalse de Buendía tomar a la derecha dirección Villar del Infantado o bien pasado Villar de Domingo García tomar a la dcha. las CM-210 para pasar por Torralba, Albalate, Priego y Albendea hasta Valdeolivas.
La iglesia románica de Valdeolivas, cuya torre domina el conjunto urbano de la población, se comenzó a construir en el siglo XIII, recibiendo influencias en su edificación por parte de los monjes cistercienses que habían fundado próximo a esta villa el Monasterio de Monsalud en el anterior siglo XII.
Tras numerosas intervenciones posteriores a su original fábrica en las que llegó a tener hasta tres naves, actualmente posee este templo tan solo dos, la central que aunque es la primitiva ha sido también posteriormente reconstruida y una lateral ya gótica.
 Como elementos románicos quedan su nave central, el presbiterio, ábside y portada meridional, además de su torre-campanario única de esta época en la provincia, mientras que al interior conserva las únicas pinturas murales de tipología románica en territorio conquense.
Comenzando al exterior por la cabecera, su elegante ábside semicircular de sillería queda articulado en cuatro paños mediante tres haces de columnas adosadas, abiertos por dos ventanas, una en cada uno de los paños centrales, recorriendo horizontalmente una imposta por debajo de ellas presentando una moldura en nacela con bocel encima separados por una incisión; cada haz de estas  columnas-estribo está formado por tres semicolumnas, la central más gruesa, adosadas al muro absidal a través de pilastras, que se levantan sobre basas que apean en zócalos poligonales resaltados sobre el tambor, ascendiendo los fustes hasta unos capiteles de gusto cisterciense al modo toscano sin decoración que se funden en el alero; cada una de las dos ventanas abocinadas está compuesta de una saetera de doble derrame rodeada primero por un bocel al que le rodea una moldura de listel y nacela, ambos con arcos apuntados, apoyándose la moldura a través de fina imposta en unas columnillas cuyos capiteles ofrecen decoración vegetal y su basa descansan sobre alto plinto; a modo de chambrana se despliegan al exterior de estos arcos ojivales unos sillares lisos que siguen el diseño de los mismos pero no sobresalen del muro, y en cuanto a los vierteaguas sobre el antepecho de las ventanas, estos se apoyan sobre la imposta horizontal que recorre el ábside; corona el tambor una cornisa de sillares en nacela que apea en canecillos en su mayor parte de caveto, habiendo algunos de rollos (uno en cada extremo del caveto) o de estrías verticales.

Adosada al lado sur de la nave y a los pies del templo se levanta la torre campanario edificada en sillería a comienzos del s. XIII.  Presenta planta cuadrada y cuatro cuerpos de fábrica (antes tuvo una planta más) separados por impostas biseladas; el cuerpo inferior de mayor altura que los demás llega hasta la altura de la nave, siendo su  aspecto macizo, con sillería más irregular y sin vanos, solo perforado por saeteras, si bien en su base se abren dos arcos, uno apuntado en el lado norte para acceso al campanario mediante escalera de caracol y otro opuesto al sur conformado por un pasadizo abovedado con arco de medio punto que bajo el arranque de dicho arco y hacia el interior discurre a cada lado de este pasaje una cornisa a modo de imposta biselada hasta llegar a un muro también de sillar que lo ciega; los tres cuerpos superiores se animan con dos arquerías algo apuntadas en cada uno de sus cuatro lados; el primer cuerpo para campanas, a diferencia de los otros dos superiores, cuenta con la singularidad de estar recorrido todo su perímetro por una imposta de listel y nacela coincidiendo con el arranque de los arcos, realizando también la función de impostas en cada uno de estos arcos doblados achaflanados en sus aristas cuyos arcos internos apean en pilastras que siguiendo ese modelo achaflanado crean así pilastras de forma pentagonal; los dos cuerpos superiores de similar diseño están formados por arcos doblados apuntados también achaflanados que cuentan con chambranas decoradas con puntas de diamante apeadas en una imposta biselada corrida hacia el interior de los vanos que sostienen a los arcos en los que en el inferior su imposta apoya sobre columnas de fustes monolíticos rematadas con capiteles con decoración vegetal en alguno de ellos; sobre estos cuerpos circunda a la torre otra moldura de imposta, con una hilera de sillar sobre ella a la que se superpone actualmente una cornisa de molduras mixtas.

Se accede al interior del templo por una portada de posterior época abierta en el muro de poniente, contando la planta de la iglesia con una nave lateral de época gótica y la nave principal que fue reconstruida en su mayor parte, estando formada por bóveda de cañón apuntada intentando reproducir su aspecto original, rematándose en ábside semicircular precedido del presbiterio en el que se abren arcos para comunicación con los espacios laterales; esta bóveda queda reforzada mediante arcos fajones que se apoyan en sencillas columnas adosadas a los muros, mientras que el arco triunfal y el de separación del presbiterio con el ábside son arcos doblados por ambos lados que se apoyan en triples columnas, más gruesa la central, con capiteles sin decoración y basas con garras; el primer arco que se abre a la derecha de la nave y que se comunica con la lateral es apuntado y conserva en el lado de la nave gótica parte de la primitiva  portada meridional románica decorada con tres apuntadas arquivoltas sobre dicho arco, adoveladas en arista viva al igual que las jambas. El tambor interior del  ábside queda ceñido por dos impostas o cornisas con moldura incisa que lo recorren horizontalmente, creando así tres cuerpos; el inferior como zócalo es liso y cuenta con una credencia; en el central, sobre la imposta baja, se abren las dos ventanas saeteras descritas al exterior pero que internamente solo muestran decoración de puntas de diamante en el arista del hueco exterior.


Por encima de la imposta superior se desarrolla la bóveda de cuarto de esfera decorada con unas pinturas murales de gusto románico y de transición al gótico pues se realizaron a caballo entre finales del s. XIII y comienzos del XIV. Esta obra pictórica ejecutada al fresco sobre el cascarón superior del ábside contiene la visión del Pantocrátor o Cristo en Majestad en posición central, rodeado del Tetramorfos y los Apóstoles, complementándose el resto de esta bóveda de horno mediante una composición reticulada de pequeñas cuadrículas, que en su parte inferior y paralela a la imposta desarrolla una cenefa conformada por decoración de negros puntos agrupados en número de siete; en el centro de la composición y sobre un fondo azul aparece en posición frontal la figura entronizada del Pantocrátor alzando su brazo derecho en actitud bendicente mientras que con su mano izquierda sostiene en su regazo el libro abierto de la vida; su cabeza, con largos cabellos que descansan sobre los hombros, queda realzada por el nimbo crucífero, siendo su rostro barbado, de amplios ojos, mostrando expresión serena, vistiendo túnica de cuello redondo y portando por encima  un manto con numerosos pliegues, dejando al descubierto los pies, bajo los cuales figura una esfera como bola del mundo; le sirve de trono una doble franja transversal curvada irisada, sentándose sobre la superior y apoyando su pie derecho sobre la inferior; la figura de Cristo queda enmarcada por una amplia mandorla mística de doble traza, ya que en el espacio almendrado más próximo al Pantocrátor se desarrolla una decoración formada por ancho tallo recubierto de escamas, desplegándose por encima de él dos cintas o bandas que se entrecruzan apareciendo superpuestas hacia la mitad del tronco cuatro querubines a cada lado alabando a Dios; el otro espacio externo de la mandorla está formado por una franja que queda definida entre líneas de arcos iris de diferentes colores tratando de mostrar un fondo celeste tachonado de estrellas, apreciándose también la representación de algunas alas sueltas, así como superponiéndose en su parte superior dos de los evangelistas; el Tetramorfos o figuras de los cuatro evangelistas que rodean el trono de Dios, todos mirando a Cristo, figuran nominados en las filacterias que portan, y muestran su correspondiente representación iconográfica: en la parte superior y sobre la mandorla las figuras de San Mateo como hombre a la izquierda del espectador y San Juan como águila frente a él, mientras que en la inferior y fuera de la mandorla a la izquierda San Marcos como un león y frente a él San Lucas como toro; a ambos lados de la mandorla se representa a los doce apóstoles, en actitud orante en dirección a Cristo, con sus símbolos parlantes que los identifican; la disposición de estos dos grupos de seis apóstoles en cada lado forman una composición en forma piramidal; queda rematado el cascarón absidal, en su parte superior, mediante la representación del Espíritu Santo en forma de paloma con alas explayadas, dentro de un semicírculo que irradia haces de rayos en número de siete.
Desde el punto de vista iconográfico, se trata de la representación doctrinal de los grandes principios de la Fe, como es la de Dios Padre (mano bendicente), Cristo como Juez Supremo acompañado por los cuatro vivientes (Pantocrátor con el Tetramorfos), así como la representación de testigos de las manifestaciones de la Divinidad, como son los Apóstoles, considerándolos así como intermediarios entre Dios y los hombres. Se trata pues de una visión de la Maiestas Domini, sentado sobre el trono del Universo, en la gloria celestial, a manera de rey soberano que se presenta para juzgar a los hombres, dando fe de la grandeza divina, que es el principio y el fin de los tiempos; ahora, desde el poder absoluto, intervendrá en la vida de los humanos separando a los creyentes de los que prefirieron los ídolos paganos; conserva el rigor del texto evangélico simbolizando: ”Dueño del tiempo, ordenador del macrocosmos celestial y microcosmos terrenal, dueño del pasado, del presente y del futuro”.
Los elementos pictóricos que forman esta Maiestas tienen un carácter simbólico, como el Pantocrátor que simboliza la representación del Todopoderoso, Padre e Hijo, el Credentor y el Redentor; la mandorla significa la unión del cielo y la tierra, de los mundos inferiores y superiores, encuadrando a los seres humanos santificados, simbolizando la superación del dualismo materia-espíritu, cielo-tierra, siendo las escamas representadas el símbolo del límite de la tierra y el contacto con el cielo, significando así el cielo mismo; el tetramorfos simboliza la universalidad de la presencia divina, las cuatro columnas del trono de Dios, el mensaje de Cristo, el cielo, el mundo de los elegidos, el lugar sagrado, los cuatro evangelistas que tratan de presentar a Cristo como el Mesías esperado, el Salvador; el libro abierto que porta Cristo se encuentra abierto, ofreciendo sus pensamientos y sentimientos, siendo el símbolo del Universo, el libro de la vida del Apocalípsis que está en el centro del Paraíso, faltándole al mismo la escritura en letras capitales latinas la frase de “EGO SUM LUX MUNDI”, yo soy la luz del mundo; la mano bendicente de Cristo figura con tres dedos elevándose, símbolo de la Santísima Trinidad; el arco iris es el símbolo del puente entre el cielo  y la tierra o alianza entre Dios y la tierra; los apóstoles simbolizan a la Iglesia Universal dando fe de Cristo; la paloma como símbolo del Espíritu Santo representa el Espíritu de Dios; los rayos simbolizan una emanación luminosa que se expande desde su centro sobre otros seres, ofreciendo una influencia fecunda; los cuadrados que complementan la bóveda simbolizan el Universo creado, tierra y cielo; y en cuanto al significado del número siete que aparece en los 7 haces de rayos que proyecta la representación del Espíritu Santo, los 7 colores del arco iris, la cenefa con agrupaciones de puntos en nº de 7, etc., es el símbolo de una totalidad en movimiento, la clave del Apocalipsis.
A través de la nave lateral se accede a una capilla donde se encuentra la pila bautismal del templo alzada sobre tenante cilíndrico moldurado con bocel, escocia y grueso toro como basa; se decora la embocadura del vaso con un bocel, bajo el que se dispone una cenefa lisa, desarrollándose en la parte inferior una serie de gallones que naciendo desde el pie llegan a dicha cenefa terminando con perfil recto. También conserva esta iglesia una pila de agua benditera ovalada tallada en piedra de jaspe rojizo y decoración gallonada de forma cóncava y convexa alternadamente y moldurada en su boca y en su base.

 

 

 

(Fotografía y texto: José Luis Rodríguez Zapata

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