Pero sin duda lo que da personalidad a este templo es su portada occidental. La hechura es bastante similar a la vista en la iglesia templaria de San Juan en Montañana.
Consta de cinco arquivoltas en degradación, que le otorgan un aspecto claramente abocinado. Se decoran con bezantes y escocias alternativamente, en sucesión de resaltes y acanaladuras (Imagen 1).
Apean por medio de ábaco corrido -bellamente decorado con motivos vegetales de hoja de higuera- en tres jambas rectas en las que se intercalan sendas parejas de capiteles con sus columnillas monolíticas.
1
La más interior de las arquivoltas, que conforma el vano de lo que fuese puerta, es de hechura sencilla y sus bordes no ostentan decoración. No ocurre lo mismo con las exteriores, en que el borde libre decora con baquetón o escocia en el que se labraron motivos vegetales y escudos heráldicos. El desgaste de los capiteles, a la par que su altura, hace difícil cualquier conjetura sobre la representación de sus motivos.
Por fuera del conjunto de las arquivoltas, guardapolvo de puntas de diamante de bella hechura y muy bien conservado.
Las bases de las columnillas están labradas en los propios sillares de apeo, a base de un estriado similar al visto en San Miguel de Foces (Imagen 7).
En fin, una delicia de templo, que merece la pena visitar a pesar de su situación de casi olvido. Prestan la gran llave en la casa existente en una zona elevada de la plaza mayor, poco antes de acceder a la iglesia.
De retorno y camino de Benabarre, paré a comer en la carretera en el Restaurante Mas Roy, en el kilómetro 58. Buen y amplio aparcamiento y local grande y cuidado en el que debe de hacer alto mucho esquiador camino del valle de Arán.
Comí a base del menú del día (que hay que solicitar, pues solo te presentan la carta y no figura el menú por ningún lado): Menestra de verduras, trucha con pimiento, jamón y setas, cerveza sin alcohol, cuajada con miel y café solo: 14,50 euros. Aceptable para salir del paso, reponer fuerzas y seguir camino (28-12-2004).
|
|
|
|