La Virgen del Castillo es una bonita talla de madera policromada del S XII. "Virgen-Trono" estilizada, hierática, y sin embargo, expresiva. Sujeta al Niño sobre su rodilla izquierda. Puede contemplarse en el Museo Diocesano de Huesca.
Los vecinos del lugar subían en romería el 25 de Marzo, día de la Encarnación, a orar ante esta bella talla.
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Al interior, una vez superado el pequeño obstáculo de la cadena, se aprecian dos volúmenes. El posterior, es moderno, añadido quizá en el XVII o XVIII, con techumbre se madera y bancadas corridas laterales (Imágenes 2 y 3). Un vano de medio punto dovelado, grande, a modo de diafragma permite el acceso a la nave primitiva. Quizá este vano sea la portada oeste del templo original (Imagen 2).
La nave es corta, cubierta con bóveda de medio cañón. En su lado norte aflora la roca sobre la que se asienta (Imagen 4). El cilindro absidal se cubre con bóveda de cuarto de esfera. No hay presbiterio, ni imposta, continuándose el cilindro absidal con la nave de modo insensible. El pavimento luce dibujos geométricos realizados con cantos de río. Hay un pequeño ventanal en el arranque del muro sur y el central, probablemente derramado, se cegó. Sobre el altar cuelga una voluntariosa reproducción pictórica de la talla románica descrita. El interior de este templo está repintado con motivos geométricos probablemente del XVII que ocultan la estructura del templo.
En la imagen 7 se aprecia que el vano de acceso está descentrado al sur, por la roca que aflora en el muro norte.
De vuelta hacia Rodellar, contemplé un instante a un gran macho cabrío vigilante de su territorio sobre empinada roca.
El "rocódromo" al mediodía se hallaba en plena actividad y buen número de "hombres-araña" hacían sus pinitos de escalada por paredes extraplomadas.