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LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO Webmaster: A. García Omedes - Huesca (España) |
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-USÓN: LA IGLESIETA- |
UTM 30T 728683 4643932 455 m |
Aun cuando esta edificación se escapa de la época inicialmente estudiada (Siglos XI al XIII) entiendo que su interés como antecedente formal de las fortificaciones medievales es muy interesante; al igual que otras de similar cronología ya referidas, como son San Mitiel (Ayerbe), Torre islámica de Tormos o la propia muralla de Huesca.
La Iglesieta es una fortificación sobre un afloramiento rocoso, de los que tanto abundan en Los Monegros. No lejos de este lugar, podemos encontrar otros de similares características tales como Alberuela de Tubo, Marcén, Piracés... Probablemente la población asentase en su entorno y este pequeño recinto fuera la zona defensiva en la que refugiarse en caso de ataque.
Podemos llegar hasta este lugar siguiendo la pista que desde el embalse del Torrollón poco al sur de Marcén se encamina hacia Usón. A unos 1200 metros del extremo norte del embalse, y tras una pronunciada curva a derecha, sale una pista en la contra curva a nuestra derecha. Recorreremos algo menos de 500 m hacia el sur y unos 700 hacia el este. Los últimos cien metros se han de hacer a pie. El referente visual de la fortificación, aun cuando se mimetiza con el terreno, es buena guía.
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El afloramiento rocoso en altura, es triangular y tiene unas dimensiones máximas de 16 x 25 metros, correspondiendo el lado menor a la zona fortificada (Ver planta). En el lado corto del triángulo y en su extremo noreste se edificó una torre de la que subsiste su base y buena parte de sus muros. Posteriormente, como indica el deficiente "cosido de sillares" se cerró el acceso noreste a la plataforma rocosa por medio de un muro de sillares que se apoya en el lado corto medial del torreón. De esta forma, cerrando el extremo noroeste de la plataforma rocosa, su propia elevación la convertía en baluarte de difícil acceso.
La torre tiene unas dimensiones de aproximadamente 7,5 x 5 metros. Su base es ataludada, escalonada y al igual que el muro que la complementa se edificó mediante grandes sillares alargados de alrededor del metro de longitud con su extremo visto almohadillado cuyo lado está entorno a los 40 cm.
Los muros, tanto de la torre, como el adosado a la misma, se componen de un único lienzo de sillares. La mayoría de los mismos se disponen a soga, y solo en contados lugares se ven a tizón, para trabar esquinas. No se advierten restos de mortero, y la sensación es que fueron colocados a hueso.
El acceso a este "castillo", se efectuaba a través de la puerta excavada en la propia roca en su lado suroeste (Imagen 16). La vemos en la imagen 6, hacia mitad de ese frente. Otras dos zonas excavadas a su izquierda, no comunican con el recinto, y quizá tuvieron funciones defensivas. El acceso a esta puerta se debió de efectuar por medio de estructuras de madera, escamoteables en caso de asedio. Al interior del recinto, el acceso tras el vano se acoda 90 grados hacia el sur, algo típicamente islámico (la entrada en codo, es más fácil de defender y supone poder sorprender al asaltante), ascendiendo hasta el nivel de la plataforma rocosa por un tramo de escalera tallada en la roca (Imagen 15).
La fortificación alcanza una altura máxima de diez filas de sillares en la torre, y siete en el muro que la prolonga, Aquella se alza sobre una zona ataludada de entre tres o cuatro filas de sillares, adaptándose a la morfología de la roca-base, para continuar luego, con muro recto en altura (Imágenes 7 a 9).
El muro que completa el cierre del recinto defensivo, se apoya en el lado noroeste de la torre, y adopta forma escalonada, a causa de la forma en talud de la misma (Imagen 12). El hecho de que no haya un ensamblaje entre ambas edificaciones apunta a que su momento edificativo pudiera no ser el mismo. El sol de la tarde incidiendo sobre la cara vista de los sillares almohadillados le confiere un agradable efecto de luces y sombras que realzan su contorno (Imágenes 11 a 13).
La superficie de la roca triangular fortificada, ha sido vaciada en parte, siendo sus lados largos como pequeños muretes (Imágenes 15 y 19). También se advierten rebajes de habitáculos y un aljibe adosado al lado interior del muro que continua la torre.
Cronológicamente este asentamiento defensivo se tuvo durante mucho tiempo como romano, y así figura en la Carta Arqueológica de Huesca. Sin embargo su horizonte es islámico, y hay coincidencia en llevarlo hacia finales del XI. es de destacar que en el año 874, el gobernador de Huesca, Amrus-ibn-Umar fortificó esta ciudad, con sillares de similar hechura que los vistos aquí, obligado por los ataques de los ejércitos carolingios. Muy probablemente estas fortificaciones respondan a la misma causa.
En el tiempo, debió de prolongarse su ocupación, ya en época cristiana, puesto que "hay constancia documental en una donación del rey Pedro I de agosto de 1103, citándola como la torre de Alcait Almelch, sobrino de Azube, senior de Gabarda" (Colección diplomática de Pedro I. Agustín Ubieto. Citado por Carlos Castán en "Torres y Castillos del Alto Aragón" Ediciones Alto Aragón. 2004).