Guardan llaves para visitar el templo en la calle paralela a su muro sur, frente al estanco que hace esquina.
La sensación que produce al entrar en él, es de ser un templo muy luminoso. Los ventanales en altura le aportan una iluminación natural que hace casi innecesaria la luz eléctrica al mediodía. Naves laterales añadidas, con sus capillas correspondientes, flanquean la nave original central.
Se ha dejado vista la estructura en piedra sillar del cilindro absidal original (Imágenes 2 y 3)
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Centrando el cilindro absidal, la ventana que veíamos al exterior, derramada al interior y carente de decoración (Imagen 4). Se han conservado en un par de lugares del cilindro absidal superficies con pinturas de su decoración primera. Probablemente de un momento gótico avanzado, son difíciles de interpretar más allá de sus colores oscuros y la decoración de frisos con animales monstruosos.
A los pies del templo, coro alto, con una boveda de cuarto de esfera como réplica de la cabecera (Imagen 1). Abre en él el ventanal que veíamos al exterior del muro de poniente. Es abocinado, aspillerado y consta de dos arquivoltas de perfil liso con impostas muy marcadas (Imágenes 5 y 6).
Afuera, media docena de negros de color (subsaharianos, según nueva terminología) aguardan pacientes a la sombra, quizá la cercana campaña de recogida de fruta en la fértil huerta de Fraga.
Desde su distancia contemplan mis excéntricos esfuerzos al sol por tomar imágenes demostrativas del templo...
Más información del lugar en: "Asociación Cultural de Cine Candasnos".