En la cara interna del capitel, la escena muestra a dos personajes con aspecto
afligido inclinados hacia el centro y sujetando cada uno de ellos la cabeza del otro, con la mano pasada por encima
de su hombro, mientras sendas águilas posadas en la voluta interior y en la cabeza del monstruo -en
funciones de voluta esquinera- picotean sus cabezas.
Tan abigarrado como el anterior e igualmente inexplicable.