Al interior, el templo es extraño, en su cabecera. Como ya he indicado, ello se debe a que en principio el templo arcaico fue de cabecera plana y del mismo subsiste su planta. El cilindro absidal se añadió a posteriori, en el XII. Para ello, se horadó la cabecera plana, realizándose el actual arco triunfal apuntado apeado en capiteles y cortas semicolumnas.
Tras él, hay un segundo arco apuntado, mucho más elevado apeado en jambas rectas, y entre ambos, un espacio cubierto con bóveda de medio cañón apuntado (Imágenes 1, 4 y 6).
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Quizá las jambas del segundo arco, el más elevado, delimitaran un espacio ante la cabecera plana arcaica al estilo de lo visto en Corral de Calvo en Luesia o en la iglesia prerrománica del Castillo de Loarre. Para poder confirmar o rechazar esta posibilidad habría que comprobar la hechura del arranque de ese arco, actualmente encalado.
Los vanos cegados que veíamos al exterior, tienen al interior su reflejo. Al estar el muro encalado no se aprecia la hechura. Por delante del situado en el muro de poniente se halla la pila bautismal, a la que sirve de hornacina (Imagen 3). Es cilíndrica, erigida sobre una pequeña columnita apeada en basa decorada con esbozos de bolas. Queda en la misma resto de la policromía que debió de tener, al igual que todo el interior del templo.
La cabecera conserva parte de las decoración pictórica del XIII, aun cuando su estado es deficiente. Una gran cabeza barbada nos contempla desde lo alto del primer arco apuntado (Imágenes 4 a 6). En la bóveda absidal, restos del Pantócrator en mandorla (Imagen 10). Una réplica de la Virgen de "Iristain" actualmente en el Museo Diocesano, podemos ver en el ventanal absidal que hace las veces de hornacina (Imagen 8).
Los capiteles que completan el arco triunfal lucen una sencilla decoración. Figura con libro en las manos y piñas en las esquinas en el lado norte, y piñas y volutas en el opuesto (Imágenes 7 y 9).
Una de las desdibujadas figuras del intradós del arco triunfal más próximo a la nave luce en su base leyenda identificativa: Lvcifer. Etimológicamente "El que transporta la luz". Bello ángel luminoso, que pecó de engreimiento y fue apartado de la gloria.
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