El monasterio cisterciense de Nuestra Señora de la Oliva se halla en la
orilla izquierda del río Aragón, a unos 30 kilómetros aguas abajo de Sangüesa. Se sitúa
a un par de kilómetros de la localidad de Carcastillo muy próximo ya a tierras aragonesas y de edificaciones
con las que comparte grandes similitudes arquitectónicas derivadas de su común origen influenciada
por lo hispano-languedociano. (San Gil de Luna, Puilampa, Santiago de Aguero...).
Su origen se remonta a 1149, fundado por el rey navarro García Ramírez
"El Restaurador" (1134-1150), aquél que aprovechando de la debilidad del rey-monje Ramiro II de
Aragón, deshizo la unión que se dic en la persona de Sancho Ramiíez, "Rey de Aragoneses
y Pamploneses" por mor del despeñamiento de Peñalén.
La mayor parte de su estructura corresponde a la época fundacional mediado
el siglo XII, si bien su esplendor se dio en pleno XIII. Como tantos otros lugares, la guerra de la Independencia
de 1808 junto con la desamortización de Mendizábal en 1836 fueron nefastos para el templo. Gracias a su
tempana fundación (fue uno de los primeros enclaves del Cister en España) conserva un fuerte
influjo del arte románico pleno. En 1927 se restableció la vida monástica cisterciense.
Su fundación lo fue en vida de Bernardo de Claraval con mojes franceses
procedentes de la abadía de Scala Dei.