Al interior, el templo está encalado y conserva un par de sarcófagos antropomorfos. Cubre con tejado de madera a dos aguas. En su muro sur abren dos ventanales derramados al interior y otros dos hay en el cilindro absidal. Restos de pinturas de buena hechura pueden contemplarse en su cabecera, que se compone de presbiterio atrofiado, cubierto por medio cañón rebajado. El cilindro absidal lo hace por medio de cuarto de esfera. Hay imposta decorada con ajedrezado jaqués clásico, recorriendo cilindro y presbiterio.
Hubo una portada hacia la cabecera del muro norte, en la actualidad tapiada, y sobre la que se ha utilizado como soberbio dintel la lápida de consagración del templo (Imágenes 4 y 5). Gracias a ella sabemos que se dedicó en 1076: "IN NOMINE DOMINI NOSTRI IHESU CHRISTI SUB HONORE SANCTI PELEG, PELAGIO ABAS FECIT IN ERA MCXIII OBSTINENTE REX ILLEFONSUS IN LEGIONE". En la parte superior derecha de la lápida hay un pequeño y gracioso dibujo inciso representando esquemáticamente a un personaje provisto de báculo. Da la sensación de que comenzaron a representarlo mirando hacia el altar, con un perfil "naif", y fue reconvertido a visión frontal añadiendo una nueva nariz y boca de gruesos labios (Imagen 4).
La decoración pictórica, a pesar de estar bastante perdida, nos da buena cuenta de la importancia que la misma tuvo. El cilindro absidal se decoró con un pantócrator rodeado de tetramorfos, del que queda parte de su lado sur.
El cilindro absidal se decoró con un apostolario, seis a cada lado del ventanal central, del que quedan buenas muestras (Imágenes 6, 7 y 10). Por debajo, un alargado registro que parece representar parte de un calendario con representación de las faenas agrícolas (Imágenes 11 y 12)
El detalle de la Imágen 12, muestra la delicadeza de la ejecución de las pinturas, con el detalle de los pliegues de las vestiduras y el detalle de las manos y vegetales que recogen. Pinturas cronológicamente del XII, y según refieren Cook y Gudiol, emparentadas con las de San Isidoro de León.
En fin, templo mozárabe en su origen, que devino en este bello ejemplar hibrido de lombardo y jaqués y que conserva pintura mural del XII. Motivos más que suficientes para deleitarse en su visita.