Pero si el templo es bello en si mismo, lo que le da el toque de excepcionalidad es la lápida de dedicación del rey Recesvinto, situada sobre el arco triunfal de la cabecera del templo y sustentada por cuatro ménsulas decoradas cada una de ellas por veneras, aspas circulares y águilas adosadas por sus alas (Imágenes 1 y 2). Mide 98 x 73 cm, y la inscripción reza así:
|
+PRECURSOR DNI MARTIR BABTISTA IHOANNES POSSIDE CONSTRUCTAM.IN ETERNO MUNERE SEDE QUAM DEVOTUS EGO REX RECCESVINTHUS AMATOR NOMINIS IPSE TUI.PROPRIO DE IURE DICAVI TERTII POST DCM.REGNI COMES INCLITUS ANNO SEXCENTUM DECIES.ERA NONAGESIMA NOBEM |
OH, JUAN BAUTISTA MARTIR PRECURSOR DEL SEÑOR POSEE COMO OBSEQUIO ETERNO ESTE TEMPLO QUE YO MISMO DEVOTO REY RECESVINTO ADORADOR DE TU NOMBRE TE DEDIQUÉ DE LO MIO PROPIO EN EL AÑO TERCERO DESPUÉS DEL DÉCIMO EN QUE FUI COMAPAÑERO ÍNCLITO DEL REINO TRANSCURRIENDO LA ERA SEICIENTOS NOVENTA Y NUEVE (AÑO 661) |
1
El friso decorativo que recorre la totalidad de la parte superior de la nave central, a base de repetir el motivo que por doquier vemos en el templo, se sitúa sobre ésta lápida, y es interrumpido por las dos ménsulas decoradas superiores que la sostienen (Imagen 2).
Las capillas góticas edificadas a ambos lados del ábside central, en donde no había nada, por la forma almenada de la planta de esta cabecera, cubren con una sencilla bóveda de crucería y rematan al este las naves laterales, que evidentemente no debieron de ser así en origen (Imágenes 7 y 8).
En la capilla gótica norte, se halla la pila bautismal monolítica de sencilla hechura. Muy ancha y baja, probablemente apta para rito por inmersión (Imágenes 8 y 9).