LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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EL ROMÁNICO
   

5.- EL TEMPLO ROMÁNICO

B) - Decoración


b-1)Escultura (1/4)

Lo primero que hemos de tener en cuenta es que, tanto la escultura como la pintura, son elementos indispensables y complementarios en la arquitectura románica. El templo, de forma íntegra, ofrece un variado marco en todos y cada uno de sus elementos como soporte de la expresión artística escultórica. Hay que considerar que el "hombre románico medio" es una persona de muy escasa cultura. Analfabeto e inmerso en una organización feudal que decide cómo ha de ser su economía, su política y su religión. Toda la existencia de este ser, el "laborante", la van a manejar los otros dos estamentos: "orantes" y "pugnantes" en la clásica división social de Adalberto, obispo de Laón, quien en el primer cuarto del S XI. afirmó: Ternaria es la casa del Señor, de la que erróneamente se cree que es una: Aquí sobre la tierra unos oran (orant), los otros luchan (pugnant) y otros más, trabajan (laborant). Estos tres son uno y no pueden ser divididos, de forma que sobre la función (officium) de unos descansan las obras (opera) de los dos restantes y todos conceden su ayuda a todos.

El arte románico, y por tanto la escultura, va a ser una manifestación de esa sociedad feudal altomedieval que impera en la Europa occidental entre los siglos IX a XII. En realidad será un arte "monástico y aristocrático". Los monasterios propiciarán la articulación del territorio. Verdaderos centros de repoblación del mismo que dinamizarán el territorio de su entorno en todos los sentidos. Los nobles, sabedores de su gran poder e influencia, se vinculan a los mismos para compartir los beneficios terrenales y para que a su muerte velen sus restos, perpetúen el recuerdo de su linaje y recen por la salvación de sus almas. Los monasterios de alguna forma serán "los castillos de Dios".

SAN JUAN DE LA PEÑA (HUIESCA) - PANTEÓN DE NOBLES

La escultura que encontraremos por doquier en los templos tiene una doble función: estética y catequética. Es indudable que añade belleza a los elementos puramente edificativos y a la vez, conviene a la misión evangelizadora de la Iglesia. El campesino que acude al templo aprende pasajes de Antiguo y del Nuevo Testamento leyendo el "comic pétreo" esculpido en portadas, ábsides y claustros. Y a la vez contempla aterrorizado los tremendos tormentos que le acaecerán si no cumple los preceptos establecidos por la Iglesia. En general la escultura románica no va a ser expresión de modelos naturales que el escultor pudiera reproducir. Ese artista se encontró con la dificultad de tener que plasmar en piedra ideas que en muchas ocasiones carecían de equivalente material. Sus obras han de ser símbolos para transmitir ideas. Y ello implica tres niveles de actuación: el comitente que le encarga el trabajo (la idea). El desarrollo del mismo (la obra). Y la recepción e interpretación del mensaje por el observador (el efecto).

SARCOFAGO DE HUSILLOS

SARCÓFAGO DE RAMIRO II DE ARAGÓN

Los modelos en que se basaron comitentes y artistas para elaborar mensajes a través de sus obras fueron diferentes. En primer lugar modelos clásicos, sobre todo romanos, abundantes y conocidos por el hombre medieval. El arquetipo mencionado por quienes tratanen profundidad este tema, es el sarcófago romano de Husillos que fue modelo para la labra de capiteles en Frómista (Palencia). Abundando en la idea: el monarca aragonés Ramiro II "el Monje" es enterrado en un sarcófago romano en San Pedro el Viejo de Huesca, demostrando el gusto por la escultura clásica y la asunción de modelos romanos. Jaca es otro paradigma en el que voy sacando a primera línea el trasfondo clásico de sus esculturas, en especial las dedicadas a los tíasos dionisíacos y marinos.

DANIUEL EN EL FOSO DE LOS LEONES. SAN PEDRO DE LA NAVE-ZAMORA. VISIGODO S. VIII

También influencias bizantinas, visigodas y árabes sirven a este fin. Los relieves de San Pedro de la Nave en Zamora bien pudieran pasar por románicos. Los entrelazos y filigranas vegetales islámicas tienen justa continuidad en la decoración románica. Por último, y no menos importante, códices y beatos suplen esta función de modelo, fácilmente transportable en esa época.



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