EL ROMÁNICO |
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5.- EL TEMPLO ROMÁNICO
B) - Decoración |
B-4) Artes Menores (2/2). |
Puesto que hablamos de relicarios,
justo es mencionar a los "hermanos pobres" de las cajitas de Limoges.
Me refiero a las lipsanotecas, sencillas cajitas hechas de madera de pino
o boj, de sencilla talla, que las más de las veces recuerdan "en
basto" a aquellos plumieres de tapa corredera de nuestra infancia.
En ocasiones se chaparon
con metal dorado, y decorado, como en el caso de la lipsanoteca de la iglesia
inferior en San Juan de la Peña. Pero lo habitual es que su acabado
fuese tosco. Parecen trabajadas "a navajeta". Al modo como los
pastores aun hoy matan sus largas horas de oficio tallando su cayado, chiflos
o pequeñas piezas de madera.


No se decoraban estas piezas
puesto que su función no era la de ser exhibidas, sino que en su
interior se depositaban reliquias de los santos a los que se dedicaba el
templo junto con una tira de pergamino dando fe en ocasiones del acto solemne
de consagración en el que eran depositadas bajo la piedra del altar
del templo.
De ahí su gran importancia
como fedatarias del momento en que se consagró el templo, así
como de la nómina de asistentes a la ceremonia. También al
exterior, en letra mozárabe suelen llevar referencia de los santos
cuyas reliquias contienen.
Es excepcional la talla
en forma de pera de la lipsanoteca hallada en Bibiles (Huesca) -arriba a
izquierda- que además lleva grabada en su panza un símbolo:
pentalfa invertido..

Las tres lipsanotecas contenidas
en el arqueta menos de reliquias del Castillo de Loarre, a las que hacía
referencia Durán Gudiol desde la anterior pagina, son las mostradas
en la imagen inferior.
De nuevo recurro a Don
Antonio, magistral conocedor de nuestra historia medieval. Desde las páginas
de su libro titulado "El Monasterio de San Pedro de Siresa" Diputación
General de Aragón 1989 pag.: 104, dice:
La presencia
de los monjes de Asán en Serrablo no se acusa en la titularidad de
iglesias, pero si en la veneración de reliquias de San Victorián
en San Andrés de Fanlo, donde se guarda un relicario de fuste, en
cuyo interior había "vi alios reliquiarios petitos de fuste
sigillatos cum reliquiis". El documento que da la noticia no aclara
la identidad de tales reliquias. Sin embargo, es seguro que tres de los
reliquiarios petitos de Fanlo se conservan actualmente en la iglesia parroquial
de Loarre. Son tres cajitas de madera con los títulos de las reliquias
de cada una escritos en minúscula visigótica del siglo X.
En la más pequeña se lee "reliquie sancti visctoriani";
y las tres lineas de la mediana rezan "reliquie sancti corporis domini
sancti mikael sancti thome apostoli sancti victoriani confessoris".
Habida cuenta de la historia de la canónica de San Pedro de Loarre,
no es difícil descubrir el itinerario de las reliquias de San Victorian:
del monasterio mozárabe de San Martín de Asan se trasladaron
a Fanlo y de este cenobio a la abdía de Loarre, cuyo primer prelado
fue precisamente el fanlés Jimeno, intitulado a fines del siglo XI
"Abad de Montearagón, Loarre y Fanlo.

Bajo estas líneas
a izquierda un relicario diferente. Engastada en oro y con motivos decorativos
en su concavidad, una costilla de Santiago Apóstol, que se expuso
en Carrión de los Condes en la iglesia de Santiago en la muestra
monográfica que sobre el Apóstol se efectuó en 2005.


Muebles de época
románica, han llegado contados ejemplares hasta nosotros. Y uno de
los más celebrados y bellos, la silla de tijera de San Ramón
que se conservaba en la Catedral de Roda de Isábena (Huesca), fue
tristemente famosa por su expolio y fragmentación. Recuperados algunos
de sus fragmentos, se ha recompuesto sobre estructura de metacrilato que
suple lo que falta. Ayuda su visión a comprender las sillas de tijera
que en muchas de las esculturas románicas vemos asomar tras personajes
sedentes en forma de cabecitas de león y sus garras respectivamente.


Las sandalias de cuero
de San Ramón, su mitra y el sudario con que fue inhumado en el bello
sarcófago que se guarda en la cripta central pueden apreciarse en
las imágenes superiores. Abajo a izquierda, un medallón bordado
de la orla del sudario.
Y junto al mismo, la mitra
de San Victorián, conservada en el Diocesano de Barbastro, decorada
con galón morisco.


Cerrando los vanos encontramos
todavía en algunos templos las rejas románicas de que fueron
provistos para evitar intrusiones. La forja y trabajo del hierro crearon
bellas formas espirales, unidas entre si y a los soportes laterales por
abrazaderas del mismo metal forjado. Faltaba mucho tiempo para que apareciese
la soldadura y toda la estructura férrea es una auténtica
obra de arte.
Bajo estas líneas
el ventanal de la cabecera de San Isidoro de León, con verja doble,
y a su lado también en León, el correspondiente a un vano
de Santa María del Mercado.


No solo ocluían
vanos estas rejas románicas, sino que sirvieron también para
delimitar el espacio sagrado del destinado al pueblo. Bajo estas líneas
a izquierda, la reja conservada in situ, del ábside sur de la Catedral
de Jaca (Huesca), y a su lado, la correspondiente a Santa María de
Iguacel (Huesca), trasladada al Museo Diocesano de Jaca.


Por fin, y aunque no valorado
como tal, el dinero medieval también tiene su rinconcito en el apartado
de artes menores de época románica. Porque sin duda tienen
su componente de arte, aun cuando los retratos reales sean más al
estilo de los infantiles trazados visigodos que de la realista moneda romana.
Esas monedas fueron referente
en los pagos de muchas de las obras de arte que hemos repasado, y solo por
ello merece la pena considerarlas. De pequeño módulo, apenas
algo más de un centímetro de diámetro y con peso próximo
al gramo, son de aleación pobre de cobre y plata en proporción
2/3 a 1/3(vellón). Son "dineros" aragoneses, "Dinero",
como voz directamente derivada de "denario". También la
moneda es en este sentido, heredera del mundo romano.
Doce de ellas eran un "sueldo".
Y veinte sueldos eran una Libra. Sueldos y Libras son monedas de cuenta
imaginarias que no existieron como tales. Para las grandes transacciones
se recurría al oro, generalmente moneda acuñada por los árabes.
Divisor del dinero era el óbolo o meaja ("miaja" como expresión
de poco, sigue usándose en Aragón) válido por medio
dinero.
En los reversos, el árbol
de Sobrarbe coronado por la cruz, da paso a la cruz de doble travesaño
en indicación de vasallaje al papado.

EQUIVALENCIAS |
Sueldos |
Cahices
de trigo |
Dineros |
Libras |
| Caballo |
500 |
250 |
6.000 |
25 |
| Mulo |
100 |
20 |
1.200 |
5 |
LIBRA |
20 |
10 |
240 |
1 |
| Vaca |
6 |
3 |
72 |
0,3 |
| Oveja |
1 |
0,5 |
12 |
0,05 |
| 1 Cahiz de trigo
(666 l.) |
2 |
1 |
24 |
0,1 |
Tomado de D.
Buesa Conde: "Sancho Ramírez Rey de Aragoneses y Pamploneses"