Desde que comencé a organizar este sitio web y para ello a recorrer vestigios
de nuestra etapa altomedieval y sus manifestaciones artísticas una de mis aspiraciones era ver y tomar imágenes
del Panteón Real de San Isidoro de León. Cualquiera que sea la fuente que se consulte, experta o
de divulgación, todas coinciden en la apreciación de que en ella se halla el mejor conjunto pictórico
románico de Europa. La "Capilla Sixtina del Arte Románico" la denominan. Y en absoluto
decepciona.
Aprovechando una breve estancia familiar en Carrión de los Condes en este
verano de 2005, el asfaltado Camino de Santiago nos propició pasar una tarde en León. Ya previamente
había concertado cita para poder realizar mi trabajo fotográfico. Ha de llevarse a cabo fuera de
horas de visita y abonando un canon variable en dependencia del tiempo utilizado.
Mi impaciencia y excitación por la proximidad de esta "cita",
me llevaron a cometer algunos errores de bulto, como el pasar por alto la torre románica situada a los pies
del templo, coronada por su gallo de plomo y cobre sobredorado del XIII en la veleta. Será excelente motivo
para volver.
León es fundación romana. Aquí a la orilla del Bernesga
alzó su campamento la Legio VII Gémina propiciando el desarrollo de una ciudad: Legio. Tomada por
los árabes, fue ulteriormente reconquistada y muy relevante su influencia en el mundo altomedieval. Cayetano
Luca de Tena, acertadamente dijo de su Panteón. "Aquí
duerme toda la historia del medievo". A ello contribuyó
decisivamente el hecho de situarse en la más importante ruta de peregrinación, por la que circularon
hombres e ideas. En definitiva religión, cultura y comercio.
La indudable atracción medieval por la veneración de las reliquias
de santos insignes la convirtieron en templo de peregrinación de primer orden dentro de esta ruta.
En origen, aquí hubo un templo prerrománico que erigió Alfonso
V "El Noble" en la primera mitad del S X en honor a los santos Juan Bautista y Pelayo. Desde el inicio
fue Panteón Real. Como tantos otros templos de la cristiandad, fue arrasado por Almanzor en 988 y reconstruido
en 1063 por Fernando I "El Magno" (1037-1065. Primer rey de Castilla y León.) y su esposa Doña
Sancha. Más tarde se amplió su edificación por la hija de ambos, doña Urraca y el hijo
de ésta, Alfonso VI hasta lograr prácticamente su actual morfología.
Una serie de reformas (como en tantos otros sitios -Jaca, por ejemplo-) en nombre
de la modernidad o del reducido espacio para la liturgia fue causa de la desaparición de su ábside
central que fue sustituido en el XVI por otro de mayor envergadura en estilo gótico flamenco edificado por
Juan de Badajoz "El Viejo". También hay trazas renacentistas en su fachada norte: sobre la portada
del Cordero campea San Isidoro a caballo sobre una decoración renacentista del XVI.
Pero a pesar de todo, el edificio románico se nos muestra con rotunda
claridad. En buena parte se debe a que la espléndida Catedral de León no fuera edificada sobre
este templo, como ocurrió por ejemplo en la ciudad de Palencia.
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En lo formal, el templo se halla orientado. Es de triple nave rematadas a levante
por otros tantos ábsides. Posee una nave crucero que sobresale en planta dándole forma de cruz latina.
Cronológicamente lo más antiguo es el Panteón Real, resto del primitivo templo de San Juan
Bautista, que quedó a modo de soberbio atrio con la función de albergar los restos de los monarcas
del reino. Los ábsides son de final del XI así como el arranque de los muros del templo. Su mayor
parte edificada corresponde a mediado el XII, ya románico pleno e influenciado por las formas que se extienden
por el Camino. Las bóvedas de la nave muestran influjo cisterciense (último tercio del XII).
Abren sus portadas al sur, permitiendo la existencia de un amplio espacio ante
él disfrutar de una buena vista de conjunto (Imágenes 1
y 2). Así podemos apreciar las naves central y sur, más
alta aquella, con sus hiladas de ventanales al modo jaqués. Por delante el frontal sur de la nave crucero,
en el que abre la puerta del Perdón y sobre la que el ventanal que ilumina el interior se flaquea por otros
dos ciegos constituyendo un conjunto de tres arquillos apeados en tres pares de capiteles y columnas que aportan
a esta fachada una ornamentación más propia de la decoración del hastial de poniente que la
del crucero (Imagen 5). No en vano, la puerta de esta fachada en la empleada por los peregrinos para acceder al
templo durante el periodo de cada Año Santo.
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De su cabecera, el único ábside visible al exterior es el del lado
sur, al igual que ocurre en Jaca, templo con el que guarda notable parecido
en estilo y circunstancias. Se halla segmentado en dos por una columna contrafuerte que desde un apeo cilíndrico
adosado al podio se eleva hasta la cornisa a la que contribuye a sustentar por medio de capitel. La articulación
con el transepto se señala por una breve lesena marginal (Imágenes
3 y 4).
Cada uno de los dos segmentos absidales se centra por medio de ventanal. El sur,
cegado es meramente decorativo. Ambos constan de una arquivolta sencilla apeada en capitel columna y basa. Por
fuera guardapolvo con ajedrezado jaqués, al igual que hay en la moldura que corre bajo los ventanales absidales
y en el borde libre de la cornisa. Una segunda moldura, ornada con palmetas corre a nivel de los ábacos
de sus capiteles.
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Las imágenes 6 y 8, muestran los capiteles del ventanal central, que siguen
el estilo del románico pleno. en el de la izquierda, un ciervo acosado por un monstruo y en el de la derecha
entrelazos rematados en palmetas que surgen de las fauces de un león, repitiendo el modelo en su ábaco
y los dos a su vez (cómo no) el modelo jaqués en
similar ubicación.
la nave transepto, dada su longitud, recibe un ventanal del mismo estilo, a la
izquierda del cilindro absidal descrito. Otro más abrirá en su fachada oeste. Todos ellos conservan
su reja de hierro forjado original.