LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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-FUENTES. IGLESIA DE SAN SALVADOR-



UTM 30T 303871 4816259 80 m.

(ASTURIAS)

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“En la era de M[L]VIIII (año de 1021), el día octavo antes de las kldas de junio (25 de mayo), Diego Pérez, que edificó esta casa del Señor,……”

Así comienza la escritura fundacional de este templo de San Salvador, ubicado en Fuentes, más bien en la población El Muriel, en el concejo de Villaviciosa. El acceso desde ésta se realiza por la carretera AS-332 dirección Anayo, a escasos 2 kms de la capital de la Comarca de la Sidra. La iglesia está situada en la llamada “llosa de la Abadía”, denominación que nos indica una gran extensión de terreno cercado poblada de árboles frutales y…..un monasterio; efectivamente, hasta los años 40 del siglo XX, fue una gran pomarada perteneciente al cenobio y dedicada a la producción de manzana.

Dicen que desde esta “llosa” se divisa el cercano templo románico de San Juan de Amandi. Habré de comprobarlo (y fotografiarlo) en mi próxima visita a la zona.

Mi primera vez en Fuentes, en agosto de 2007, estuvo un pelín accidentada. Estando alojada en el occidente de Asturiaspatriaque-ri-da-á, salgo de mi cubil a las 9.45 de la mañana rumbo a los alrededores de Villaviciosa. Ya sé que salgo un pelín tarde, pero.......se me han pegado las sábanas y ¡¡llueve como no os podéis hacer idea: cántaros, y hasta “chotos”!! tantísima agua, que, cuando aún no he llegado a Avilés, me empiezo a plantear si no sería mejor regresar por donde he venido, y volverme a meter en la cama. Pero….. nadie me asegura en Asturias que mañana no lloverá, ni el mes que viene, ni tan siquiera una hora después de cualquier fabuloso día de sol. Por otra parte me digo: “¿Y si la zona de Villaviciosa goza de un microclima especial y llueve menos que en el resto de Asturias?”. Y con estos dos pensamientos decido continuar la excursión. Los ciento y pico kilómetros hasta mi destino fueron más que mojados: diluvió continuamente (¡hasta hablé con Noé en persona!). ¡¡Una gozada… también tuve niebla!!

Tras visitar por la zona varios pueblos que tenían románico, de repente me planto en un santiamén en la hora de comer. ¿Cómo entretenerme hasta las cinco, hora en que abre mi próximo destino, Lugás? Decido que me voy en busca de Fuentes, y su templo de San Salvador, a ver si logro averiguar horarios y demás, y lo más importante: dónde está el llavero.

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Salir de Villaviciosa requiere, por lo general, dar unas cuantas vueltas turísticas por la población, pues no creáis que el asunto es fácil; las carreteritas locales salen de los barrios de las afueras, y a veces te tiras un buen rato dando vueltas como una peonza hasta que encuentras a alguien que encarrila tus pasos. Por fin logro coger la carreterita a Fuentes. Al llegar, enseguida descubro el templo que está a la derecha, en un nivel inferior al de la carretera. Asomo el morro del coche y veo que el camino de descenso está adoquinado. ¡¡Bien!! (piensa una). Bajo el coche, llego al pradín que rodea la iglesia, y decido prudentemente (¿¿?? en realidad no sé qué me impulsó a ello) hacer maniobra y colocar el coche mirando hacia el camino por donde descendí. Bajo del coche, me acerco a la puerta y.... ¡cerrada! sin ningún cartel que indique horario de misas ni ná de ná. ¡Mi gozo en un pozo! A estas alturas de la excursión ha parado de llover, y el sol asoma con esa timidez propia de lo asturiano.

Como desde que salí de mi guarida, unas 4 horas y pico antes, no he visitado un baño (que una se entretiene haciendo fotos, y aguanta, y aguanta, venga una más, que no puedo perder el tiempo, etc etc)……… no hay más remedio que regar el prado al amparo del muro norte de la iglesia. Y ya más ligera y dinámica, cojo el coche…..arranco…..meto la primera, y…..”¡¡¡No-no-no-no-no!!! ¡¡¡Por-fa-por-fa-por-fa!!!”. ¿Conocéis esa sensación de conducir sobre un mar de mantequilla? (yo hasta la fecha aún no lo había experimentado). Vuelvo a intentar salir del atolladero, y…..tararí-que-te-vi. Alrededor de cada una de las ruedas hay una capa de unos 6-8 cms de mantequilloso lodo. ¡¡¡El pradín no era tan verde como parecía!!! ¡¡¡Era un auténtico lodazal!!! ¡¡Oh oh!! ¿Castigo por desaguar donde no se debe?

Mi mente comienza febril a chequear opciones. ¡¡Necesito el tractor de Paquito de Villaoril!! (idea desechada: Paquito está a casi 200 kms de aquí). ¡¡Vale!! ¡¡Me sirve cualquier otro tractor!! Y ahí me veis por la carretera, llamando en todas las fincas de los alrededores. Por fin, en una de ellas, encuentro un hombre joven. (A todas éstas comienza de nuevo a lloviznar). Le explico la situación y le pido que me preste unas maderas para colocar bajo las ruedas del coche. Muy amable escogió unas, montamos en su coche para regresar al pradín, y, según salimos de la finca, viene un coche. “Es mi suegra”, me dice. Por dentro me entra la risa. Me pongo en el pellejo de la suegra (¿dónde va mi yerno….. con una mujer?). Él le da todo tipo de explicaciones, y ella se las cree (como no podía ser menos).

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Llegamos al prado, él mete los maderos bajo las ruedas……….yo me fijo en que el pobre va con sandalias menorquinas (esto es un inciso)…………y me dice que le dé. Y le doy, y le doy, y ….. ¡¡¡¡¡Szummmmm!!!! ¡¡¡Szummmmmm!!! el coche escupe los maderos con tal ímpetu que salen escopetados unos metros más allá (¡¡mientras no desconchemos el muro de la iglesia!!), y yo erre que erre diciéndole al paisano que sea él el que intente sacar, al volante, a mi cochecito de esa vergonzosa situación, y él que no, que yo lo lograré, etc etc. Media hora después logro convencerle de que el éxito está en sus manos pues me veo incapaz de ello (las ruedas no son ruedas, son barro, y éste no se quiere agarrar a los maderos). Ya estoy haciéndome a la idea de que no habrá más remedio que traer un tractor, o una grúa, cuando ¡¡el buen mozo!! lo intenta y a la segunda……. ......¡¡albricias!! ¡¡ha sacado mi coche del atolladero!! (no nos lo creíamos ninguno de los dos).

En la Imagen 2 se aprecia la pendiente por donde ese día tuvo que haber caído algo así como 900 millones de litros de agua por centímetro cuadrado ¡¡¡todos para el verde pradín!!!

Y ya tranquilos, hablamos de las llaves de la iglesia pues le comenté que quería visitar el interior. Yo creo que las cosas, todas, suceden por algo. Si mi coche no se hubiera quedado atascado, yo me habría marchado, y no me habría enterado de cómo acceder al interior de la iglesia. Pero como no fue así, resulta que su suegra conocía al sacristán porque fue alumno suyo y le llamó. Como eran las 3 de la tarde, mala hora para ir de visita, el sacristán le dijo que dos días después, el domingo, iría a abrirme la iglesia media hora antes de misa de 11.00, y yo podría hacer todas las fotos que quisiera. Me fui feliz y agradecidísima a buscar mi siguiente destino, Viñón, pero ése es tema de otro artículo.

Como comprenderéis estuve en todo momento un pelín ansiosa, y no saqué ni una sola foto de la situación “embarradosa”. Las fotos del templo las hice el domingo cuando regresé, con la cámara analógica o de carrete, y las repetí tres años después con la cámara digital.

Me interesaba mucho San Salvador de Fuentes pues había leído que la iglesia, aunque románica, mantenía soluciones típicas del prerrománico. Hmmmmm, arcaicismos en pleno románico. Me gustan las fusiones. (Imagen 3)

Monumento Nacional desde junio de 1931, para algunos autores es del siglo XI al dar por válida, para la iglesia actual, la fecha de consagración (24 de febrero de 1023). Para otros historiadores data del siglo XII aduciendo que la inscripción fundacional se refiere a un templo anterior.

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En sus inicios esta iglesia formaba parte de un monasterio sujeto al régimen de carácter propio, es decir, su edificación estuvo vinculada a una familia local con posibles. Llegó hasta el siglo XV siendo aún monasterio aunque se cree que ya estaba por entonces deshabitado. La abadesa del monasterio de Villamayor (reportaje ya realizado para esta web) tenía “parte de presentación sobre sus derechos” (que no sé qué significa pero sí intuyo que, dado el poder y riqueza que tenía Villamayor, seguro que algo sacaba de ganancia de este otro monasterio).

El templo fue incendiado durante la Guerra Civil y restaurado en 1950 por Luis Menéndez Pidal, como decenas de iglesias asturianas. Mantiene su estructura original de nave única y cabecera rectangular, a excepción de unos cuantos añadidos del siglo XVIII y XIX: la espadaña, un habitáculo en el muro norte (la sacristía), y el pórtico suroccidental. (Imágenes 4 y 5)

El aparejo del edificio es de sillarejo con sillares esquinales, sillarejo que actualmente está tuneado enlucido de blanco. Nave y cabecera presentan decoración con grueso sogueado en el remate angular, y canecillos pero tan sólo en sus muros meridional y septentrional: los de la nave son lisos, los de la cabecera figurados, (Imágenes 6 a 17) bajo moldura ajedrezada, que representan temas geométricos, vegetales, zoomórficos (felinos, cérvidos, un monstruo por cuyas fauces asoma una cabecita humana), y antropomórficos (alguno difícil de definir si humano o animal; uno de los canecillos es probable que sea un músico, un tañedor de vihuela para la mayoría de los autores consultados, aunque yo creo que toca una rotta o arpa-salterio, artilugio musical de cuerdas que se colocaba entre las piernas y apoyado en el pecho para poder ser tocado con ambas manos. (Imagen 10)

La nave dispone de dos portadas de acceso de lo más sencillo que pueda existir; la occidental presenta arco de medio punto apoyado sobre jambas de sillares. (Imagen 18). La septentrional se halla cegada. También es de arco de medio punto y apoya directamente sobre un dintel que asimismo necesita de las jambas. (Imagen 19). Esta portada norte pertenece casi con total seguridad al primitivo edificio del siglo XI y es la que, hacia el interior de la nave, lleva labrada la inscripción fundacional y la consagratoria. En realidad son cuatro inscripciones independientes pero relacionadas entre sí. La primera inscripción se halla situada en el dintel izquierdo y se continúa por la pilastra de la izquierda en su cara sur (es decir, la que mira hacia el interior del templo) y dice que el 25 de mayo del año 1021 Diego Pepici y familia fundan el templo y lo dotan de heredades y hacienda “para el remedio de nuestras almas”. Le da título Leonando presbítero.

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En esta misma jamba, pero hacia el lado interior, prosigue la escritura de consagración del templo el 24 de febrero del año 1023, consagración a cargo del obispo de Oviedo Adeganis o Adeganeo. (Imagen 20)

En la jamba de la derecha otras inscripciones dan fe de las donaciones de otros personajes, siempre para remedio de almas. (En la iglesia exhiben un escrito con la traducción de todos estos epígrafes. Imagen 21).

El interior de la nave se cubre con armazón de madera, y en cuanto a iluminación natural ésta escasea puesto que los muros se hallan quebrados tan sólo por dos vanos de tipo saetera muy cercanos al arco triunfal flanqueándolo simétricamente, sin olvidar un óculo que se abre en el hastial oriental por encima de la capilla. (Imágenes 22 y 23). Ahí acaba toda la decoración de la nave.

El arco de triunfo de medio punto, y con dos roscas rebajadas, no arranca directamente de los capiteles sino de las impostas sobre ellos situadas, línea que se continuará en altura con la línea de impostas del interior de la capilla. (Este arco triunfal sí que sigue el esquema románico). La rosca interior apea sobre capiteles historiados, uno a cada lado. Bajo un ábaco con trenzado, el capitel de la Epístola muestra un león afrontado al Agnus Dei (Imagen 24); el capitel del Evangelio, bajo roleos vegetales, nos presenta un hombre entre dos animales, felinos, que unos autores lo relacionan con el Gilgamesh mesopotámico (el Señor de las Bestias) y otros, como Juan A. Olañeta, con Daniel en el foso de los leones, seguramente la versión cristianizada del mito mesopotámico. (Imagen 25).

El interior de la capilla refleja una gran armonía de proporciones en la que nada se deja al azar; existe un módulo utilizado para el cálculo de dichas proporciones, módulo relacionado con el de algunas iglesias prerrománicas asturianas, por lo cual no nos encontramos ante un templo rural sin más. (Imagen 26). Esta influencia prerrománica asimismo está patente tanto en la forma rectangular del espacio sagrado como en la articulación de sus muros mediante una arquería ciega sobreelevada del pavimento mediante un banco de piedra corrido, solución que seguramente procede del cercano y prerrománico San Salvador de Priesca, y que parece haber influido asimismo en los románicos templos San Julián de Viñón y en San Andrés de Valdebárcena.

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En cada paño de la capilla se distribuyen 3 arquillos de medio punto sustentados por columnas de fuste monolítico rematadas en capiteles vegetales de hojas lanceoladas dispuestas, como en la anterior época del prerrománico, en uno o en varios pisos. Los dos paños laterales muestran concomitancia en cuanto al diámetro de las luces de los arquillos y de sus alturas, y a los fustes cilíndricos. La arquería del testero se desmarca del conjunto en altura, destacando sobre todo el arco central de doble luz respecto a los que le flanquean y que enmarca la ventana tipo aspillera abocinada (único vano de luz original ya que en época moderna se abrió otro en el paño sur). Los fustes de la arquería central vuelven a diferenciarse de las arcadas laterales en que ya no son cilíndricos sino poligonales. (Imágenes 27 a 29)

La capilla se cubre con bóveda de medio cañón que arranca de una línea de impostas (como sucedía durante el prerrománico) que discurre por encima de la arquería y que se halla decorada con trenzado en el lienzo septentrional y con ajedrezado en el meridional, línea de impostas que se corresponde en altura con los ábacos de los capiteles del arco triunfal.

Como hemos visto, la decoración del templo se limita a los canecillos de las cornisas, y al interior de la capilla junto con el arco triunfal para enfatizar dicho espacio sagrado.

El templo anda huérfano ante la ausencia de su preciosísima cruz procesional, datada entre 1150 y 1175, cruz que salió de la tierrina para ser vendida allá por el año del desastre español, 1898, año en que no sólo perdemos esta preciosa cruz votiva sino las Filipinas y Cuba; año en que el obispado de Oviedo pretende sacar dinero de hasta debajo de las piedras para terminar de costear las obras de la magnificente basílica de Covadonga, año en que el párroco de Fuentes D. Perfecto Palacio es acusado de malvender la cruz del templo, párroco que, en investigaciones llevadas a cabo por Rafael Balbín historiador del concejo de Villaviciosa, se demuestra que es inocente y que al parecer sí que se opuso a su venta exigiendo “una autorización por escrito de los responsables de la diócesis para que la cruz saliera de su templo”…………….y ¡sí! ¡¡vaya que si llegó dicha autorización de las alturas!! ¡¡y vaya que si la cruz marchó de viaje, primero al norte, y luego al oeste allende los mares hasta acabar en el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York!!

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En el diario ABC con fecha 4 de julio de 1931 (¡¡caramba!! casualidades de la vida, fecha de la Independencia de los estadounidenses) el ministro de Instrucción Pública de por aquel entonces se despacha con un largo listado del patrimonio español vendido por los representantes de la Iglesia, en el cual se halla nuestra fantástica cruz. (Imagen 30)

La cruz de San Salvador de Fuentes sólo regresó a la tierrina de minivacaciones en 1993 ya que la necesitábamos para la exposición Orígenes. En diciembre de ese mismo año, el Metropolitan autoriza a la diócesis de Oviedo a realizar una copia de dicha cruz, eso sí, a menor tamaño que la original ¡¡y prohibidísimo utilizar la imagen con fines comerciales!!

Como despedida y para que se os haga la boca agua paso, a continuación, a describiros tal joya. En cuanto a medidas, es de unos 59x48 cms. El alma es de madera cubierta de plata parcialmente dorada, cincelada y decorada con piedras preciosas, con una inscripción donde se nos cuenta que fue donada por Sancha González. Está formada por cuatro brazos que se ensanchan en los extremos para albergar, por el anverso, la Virgen doliente, San Juan, un ángel turiferario, y lo que queda de Adán; y por el reverso, las imágenes del Tetramorfos. Un Agnus Dei se sitúa en la intersección de los brazos por el reverso, y en el anverso la talla en altorrelieve de Cristo crucificado. (Imagen 31).

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(Fotografías y texto: Covadonga Cañas

Diseño y mantenimiento web: "romanicoaragones.com")


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