La imagen 11 muestra un canecillo itifálico al que castró alguna certera pedrada. A
pesar de ello, el sigue mostrando la cara de satisfacción que debía suponerle aquello de lo que fue
privado. Resta el también descomunal escroto con su bien señalada línea media.
Hay una figura, la 12, que muestra a un personaje con aspecto de fraile, que
porta como signo distintivo una gran llave. A juzgar por sus cuidados rasgos faciales, estoy convencido que es
la representación de quien en algún momento del monasterio ostentó la responsabilidad de guardar
las llaves del mismo: el hermano ostiario.