Describir con palabras lo visto, la hechura arquitectónica, puede ser
más o menos complejo; pero es factible. Ahora bien, las sensaciones que transmite el templo... Ni recurriendo
a las metáforas ni a las licencias poéticas dan la medida de lo que pueden transmitir a un espíritu
sensible. Hay que ir allí y comprobarlo.
Y si "Más allá de tu sudor y esfuerzo no notas su erráticas
vibraciones, será viaje perdido", como magistralmente proclama por otro motivo Aurelio
Bierge.
(...Porque detrás de
cualquier río, moran las hadas; y en el locutorio del pinar, hacen sus confidencias los gnomos; y silvanos,
ninfas, duendes, silfos, mauros, arpías, trasgos, pigmeos, salamandras, ondinas y larvas, están allí,
fluctuando en las fronteras de lo imponderable, y será viaje perdido si, alguna vez , siquiera sea un instante,
no percibes, más allá de tu sudor y de tu esfuerzo, sus erráticas presencias y sus sutiles
vibraciones...)