El cilindro absidal, que al interior si que lo es, abra en el muro que da a levante
(orientado al sureste). Se enmarca este acceso por medio de un arco triunfal compuesto a base de dos arcos de medio
punto superpuestos, de menos anchura el interno, como si se tratara del volteo de un formero entre pilares cruciformes,
por lo que en el borde libre hay gruesa semicolumna adosada flanqueada por otras dos columnillas en el diedro resultante.
En altura, capiteles decorados, permiten el apeo de los arcos (Imágenes
5 y 7). Por fuera de los arcos, un guardapolvo acanalado, completa la
puesta en escena de este elemento que enmarca la zona sagrada del templo.
Es en realidad un elaborado hueco en el muro que mira a oriente... y otra vez
tenemos similitud con el Islam; pues no es sino eso el mirhab, equivalente a nuestro ábside.