Inmediatamente por detrás del muro de cierre de la cripta, se halla un
paso abovedado, compartimentado por la misma hechura de arcos que aquélla, que se conoce como el túnel
de San Virila, y que en su momento debió de ser el acceso al monasterio desde el exterior, a fin de controlar
las intromisiones no deseadas (Imágenes 6 y 7). Algo similar se puede ver en Sos del Rey Católico,
San
Pelay de Gavín, o en el propio Castillo de Loarre. En
todos los casos el pasadizo se halla contiguo a la cripta y tiene una función defensiva y de circulación
"intramuros".