Como indicaba, la decoración de la parte superior de su ábside
mayor, es lo que aporta personalidad y distinción a este templo. Hallamos una arquería compuesta
de 15 arquillos, distribuidos a razón de dos por cada lienzo a excepción del central que luce tres.
Apean alternativamente en columnas pareadas por medio de sus correspondientes
capiteles y en machones que lucen semicolumna adosada al exterior. Estos últimos se
sitúan en las prolongaciones
en altura de las semicolumnas adosadas (Imágenes 1 y 2). Por encima de los vanos así conformados, hay unos arquillos a modo de dobladura
sobresaliente, que en la zona correspondiente a las columnas pareadas apean en ménsulas situadas sobre los
capiteles y decoradas con caras de personas y seres monstruosos (Imagen
5). Todo ello erizado de espinas metálicas que las ponen a salvo
de las destructivas palomas. Y en los cantos de las estructuras, escocias decoradas con los ya citados bezantes.