
La cultura romana utiliza sin duda los logros parciales
de civilizaciones precedentes. Y los ha de potenciar hasta "industrilizarlos"
para poder dar respuesta a sus grandes necesidades. De la cultura
etrusca aprovecha el uso de los elementos arqueados de los cuales
llegará a hacer paradigma. De la cultura griega, las formas
clásicas que reinterpretará de modo eminentemente
práctico.
Un hecho trascendente fue el descubrimiento del
polvo puzolánico ("pulvis puteolani"). Se trata
de una ceniza volcánica existente desde Cumas hasta el promontorio
de Minerva en Puteoli, según afirma Vitruvio. Los constructores
aprendieron que mezclado con mortero de cal (ya usado en Grecia)
daba lugar a un material similar a nuestro actual cemento, con la
ventaja añadida de poder utilizarse en condiciones de humedad.
Su uso fue totalmente empírico, desconociendo que sus propiedades
se debían al alto contenido en silicatos.
El uso de la asociación mortero de cal/polvo
puzolánico fue decisivo en la fabricación de muros
así como en el elemento más característico
de la arquitectura romana: el arco y los elementos arqueados.
Los muros fabricados con esta mezcla podían
erigirse con un ahorro de casi la mitad de piedra sillar manteniendo
su resistencia. Este modo de hacer es el "opus emplectum"
o muro compuesto, que ya usaban los griegos. Se trata de una estructura
de tres capas: dos exteriores de sillares que sirven de verdadero
encofrado al relleno que entre ellos se vierte: mortero, ripios,
puzolánico y agua que al fraguar genera un núcleo
monolítico de gran resistencia.

Una de las edificaciones que Roma
"inventa" es la basílica. Se trata de un elemento
esencial en cualquier centro cívico; y al contrario de lo
que hoy evoca, su uso no era religioso, sino estrictamente civil.
Venía a ser una especie de ágora cubierta, con zonas
destacadas para ubicación de personajes preeminentes.


Básicamente la basílica
consta de una zona rectangular rematada en ambos lados por sendos
ábsides. El espacio interior se hallaba segmentado en una
nave central mayor y dos o más laterales a base de columnas
y su cubierta era de madera. Sobre estas líneas un detalle
del mausoleo romano de Sádaba. Consta de una zona rectangular
con un ábside a cada extremo. Adviértase la existencia
de mechinales edificativos.
Otro gran logro arquitectónico
es el uso generalizado del arco de descarga sobre dintel. Los modelos
griegos utilizaban dinteles planos para cubrir vanos. Pero esto
limitaba mucho su longitud, aparte de las frecuentes fracturas del
mismo. Con el modo romano, las fuerzas del muro sobre el vano, no
gravitan sobre el dintel, que pasa a ser ornamental, sino que son
conducidas por las dovelas hacia las jambas.


En las imágenes sobre estas
líneas presento un ejemplo del uso del arco de descarga sobre
un vano adintelado. A pesar de estar el dintel fracturado no se
modifica el vano, ya que gracias al arco de descarga, no trabaja.
Este ejemplo corresponde a la puerta en altura de la torre albarrana
de Alquezar, y es un elemento constructivo típico del hacer
lombardo, heredado de las principios romanos que tratamos.
Y en este campo fueron todavía
más allá. Inventando el arco adintelado o plano. No
hacía falta completar el círculo para que las dovelas
trabajasen desviando las fuerzas hacia las jambas.

El siguiente paso, tras la adopción
del arco de descarga o de medio punto, es la confección de
bóvedas de medio cañón, que no son sino la
traducción a dos dimensiones del arco de medio punto. Y la
intersección de dos bóvedas de medio cañón
dio lugar a la bóveda de arista, cuyas cargas se transmiten
por sus cuatro pilares sustentantes permitiendo vaciar los muros.
Y ya tenemos definido el programa
estructural romano basado en el empleo del arco, la bóveda
y el hormigón. Es un programa innovador en el mundo clásico
que les permite construir por primera vez con opus caementicum la
Domus Aurea de Nerón; y tan solo 60 años después
la tremenda bóveda del Panteón de Agripa (año
120 de nuestra era) que con sus 43 metros de diámetro fue
la mayor bóveda edificada.