LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

Webmaster: A. García Omedes - Huesca (España)

 

| Presentación | Novedades | Mapa del Sitio | Mapas Activos | Opinión | Castillos XI-XIII | Rutas Románicas | Monográficos | Otras Regiones

Enlaces | Bibliografía | Diccionario | Distinciones | Premio Romanico Aragonés | Fondos de Escritorio | Fotos Diversas | Libro de Visitas | Inicio |

 


SELECCIONA EL TEMA VISITAR Y PULSA "VER"


EL ROMÁNICO
    2.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Roma consiguió en su esplendor unificar a la mayor parte de mundo conocido. A este periodo hay que remontarse tanto en lo histórico como en lo formal para comprender muchos de los aspectos de lo que realmente fue la mayor universalización tanto en los referentes a la vida diaria como en los culturales, teológicos, militares y constructivos.

Pero Roma y su poder caeran empujados por dos fuerzas de signo bien distinto: el enemigo exterior, papel que desempeñaron los pueblos bárbaros aprovechandose de su degeneración; y el enemigo interior, que no fue otro que el movimiento social propiciado por una religión incipiente -el cristianismo- que sembró en esa sociedad en declive los valores de igualdad, dignidad, y trascendencia.

SARCÓFAGO DE HUSILLOS (PALENCIA). MAN

Sería Carlomagno (742-814) quien consiguiese reeditar el imperio. Y el cristianismo actuó como elemento unificador. Logró el Emperador ver cumplida su obsesión de universalidad: "Una Iglesia, un Emperador, un Arte, una Ciencia..." que impuso en sus dominios. Fue ratificado por el papa León XIII ciñéndole la corona imperial el día de Navidad del año 800 en San Pedro de Roma.

Pero esta cohesión imperial, impuesta por la fuerza en muchos de sus aspectos, se deshizo a la muerte del Emperador, dando paso a un periodo de anarquía, decadencia y caos que propiciaron los propios miembros de la nobleza, verdaderos señores feudales.

La Iglesia no fue ajena a esta decadencia y los niveles de degeneración y simonía corrieron parejos a los alcanzados por los señores feudales con los que en muchas ocasiones existía una total identifiación.

CRISMÓN PALEOCRISTIANO. MANFIRMA DE CARLOMAGNO

El monacato ante el desarrollo de los acontecimientos propulsó una reforma que alcanzaría a obispos, papas y reyes. Y fue en Cluny hacia el año 910 cuando prendió esta chispa renovadora que se extendió por todo el mundo concido con inusitada rapidez, en gran parte ayudada por el hastío y rechazo del pueblo hacia todo lo que había tenido que soportar durante y tras el Imperio Carolingio.

La Edad Media fue como un largo y oscuro túnel en el que el monacato permitió mantener vivos los legados culturales que, cuando el momento fue propicio, germinaron y florecieron en la brillante época del Renacimiento.

La abadía de Cluny , fundada en 910 por Guillermo el Piadoso duque de Aquitania estaba bajos las órdenes directas del Pontífice Romano.

En 923 el abad Odon, con consentimiento de la Santa Sede, acometió la reforma cluniacense, fundando y refundando monasterios que quedaban bajo la potestad del abad de Cluny, gobernadose por un prior dependiente de aquél.

Cluny se convirtió en un verdadero señorio feudal con derecho de investidura e ingresos económicos de sus monasterios filiales, con un gran poder e influencia en la sociedad medieval.

IMAGEN IDEAL DE CLUNY-II (MODIFICADA DE CONANT)

Realmente hubo una aristocratización de los monasterios; entendiéndose así el peso específico de la cultura en ellos. En su mayor esplendor, Cluny tuvo bajo su dominio más de 1000 monasterios.

Cluny también se hizo cargo del movimiento peregrino hacia Santiago de Compostela, jalonando su recorrido de monasterios y albergues, en los cuales la iconografía de sus capiteles y tímpanos, servían para instruir al peregrino en el conocimiento de la Historia Sagrada; en sus formas de comportamiento y en los premios y castigos que recibirían según su forma de vivir.

Y todo ello, ya desde tiempos de Carlos Martel, abuelo de Carlomagno, con el denominador común de la lucha contra el "moro", verdadero enemigo exterior que sirve de referente para mantener la unidad a fin de frenar su avance y reconquistar el territorio perdido; tanto en el plano físico como en el espiritual.

Jerusalen y los Santos Lugares son una espina clavada en lo más profundo y que propició la aparición de Ordenes Militares, verdaderos monjes-guerreros, en orden a conseguir su liberación.



  Páginas consultadas: