LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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EL ROMÁNICO
   

4.- ETAPAS DEL ROMÁNICO

A) - Estilos de Arte Románico


a-4) El Románico del Gállego (1/5)

Después de pasar revista a los estilos oficialmente aceptados del románico voy a dedicar unas imágenes a mostrar una variante del mismo que se ha constituido en endemismo en el Alto Aragón y que durante mucho tiempo ha suscitado -y lo sigue haciendo- polémica sobre su supuesto origen mozárabe. Me refiero, claro está, al llamado "Románico del Gállego", así definido por hallarse su núcleo principal sobre la orilla izquierda del río Gállego entre Biescas y Sabiñánigo al sur del puerto de Cotefablo, contando también con algunos ejemplares en lo alto del sobrepuerto de Biescas. A pesar de esta relativamente circunscrita localización de sus templos, también los hay alejados de este núcleo como los casos de Rasal, Ordovés o Sescún, distantes unos treinta kilómetros en línea recta desde Lárrede.

TORRE DE LÁRRED EMERGIENDO ENTRE LA VEGETACIÓN DEL GÁLLEGO

Su edificación se realizó a base de sillarejo trabajado a maza extraído de las generosas canteras que suponen los flisch eocénicos del Gállego. Los estratos paralelos que vemos a los lados de las carreteras fueron una magnífica fuente de materia prima fácil de convertir en sillarejos con unos pocos golpes de maza. Sillarejos dispuestos a soga y tizón, en hiladas regulares y con mechinales pareados edificativos. También poseen sillares mejor acabados aunque sin la perfección que vermemos ya en el románico pleno. La orientación de estos templos es canónica. Son de nave única rectangular rematados al este por ábside cilíndrico que luce una decoración característica a base de arquillos ciegos apeados en lesenas situados entre dos molduras tóricas. Por encima de los arquillos corre una sucesión de baquetones verticales que les aportan personalidad al tiempo que sirven de sustento a la cornisa absidal. No hay decoración escultórica y su gracia se la aportan los juegos de luces y sombras que les proporcionan los elementos formales descritos. Las puertas de acceso al templo se suelen disponer en el muro sur y son de falsa herradura simulada a base de peraltar el arco de medio punto sobre unas impostas biseladas que contribuyen a transmitir este efecto. Es típica la ubicación de los vanos rehundidos en alfiz y conformados por dos o tres huecos cada uno. Algunos ejemplares lucen esbelta torre cuyo arquetipo, Lárrede, vemos emerger en la imagen de cabecera entre la vegetación del río Gállego.

En la actualidad predomina la idea de que estos templos, con sus particularidades e influencias ya señaladas, se alzaron hacia la mitad del siglo XI durante el reinado de Ramiro I como impulso de repoblación de la zona.

VISTA ESTE DE LÁRREDECABECERA DE LÁRREDE

Estos templos se edificaron para celebrar en ellos la vieja liturgia hispana. Y muy probablemente las gentes que los llenaron fueran mozárabes en sentido estricto de la palabra: "mozárabe" deriva de la voz árabe "musta ´rab" definitoria del cristiano hispánico que vivió en territorio muslman conservando su religión. En este caso pertenecientes al distrito rural del Gállego de nahiya-al-Yilliq dependiente del waliato de Huesca.

Sus formas evocan con fuerza al arte lombardo aunque con particularidades que los hacen únicos, excepcionales y merecedores de una subclase propia. La particularidad que los diferencian son detalles decorativos atribuibles en buena parte a elementos probablemente prestados del islam, como los vanos rehundidos en alfiz o los campanarios al modo de los alminares desde los que se llama a la oración. Ya Iñiguez Almerch hizo notar la similitud de la torre de Lárrede con el alminar de la mezquita de Omar en Bosra (Siria). Aunque, según matiza acertadamente Antonio Durán Gudiol, no tendrían que ir tan lejos a buscar modelo porque la torre de la desaparecida mezquita de la Huesca musulmana les podría haber servido a este fin.

DETALLE DEL ÁBSIDE DE LÁRREDETORRE DE LÁRREDE ANTE EL PIRINEO NEVADO

Tiene esta zona otra particularidad y es el hecho de que aquí fue desterrado el influyente abad Banzo de Fanlo al caer en desgracia por oponerse al Rey Sancho Ramírez en su deseo de "europeización" y mantenerse anclado en el viejo rito hispano visigodo frente al oficial romano que deseaba importar el monarca como parte de las contraprestaciones a Roma por su apoyo. Se ha invocado este hecho para explicar la peculiaridad edificativa de esta comarca. Ello y la probable repoblación con gentes llegadas de Siria, como documenta Duran Gudiol, podría están en el origen de algunos de esos estos detalles islámicos añadidos al primer románico que llega desde el este.

LARREDE DETALLE DE UN VANO GEMINADO EN ALFIZ.FACHADA SUR DE LÁRREDE. VANOS REHUNDIDOS EN ALFIZ

Los vanos rehundidos en alfiz de la fachada sur de Lárrede propician unos bellos juegos de luces y sombras. Y al interior estos templos poseen presbiterio atrofiado y cubren su nave por medio de techumbre de madera a dos aguas. San Pedro de Lárrede se abovedó en origen, aunque la actual bóveda proceda de la restauración de 1933 efectuada por Íñiguez. Es obligado recordar a los pioneros en esta zona: Sánchez Ventura y Francisco Íñiguez Almerch quienes dieron a conocer buen número de estos templos serrableses. Sánchez Ventura advertido por un cazador de la zona los descubrió en 1922 acompañado por Joaquín Gil Marraco como fotógrafo. A pesar de ser "redescubiertos" cayeron en la desidia y el olvido hasta los años 70 del siglo pasado en que la activa asociación de Amigos de Serrablo capitaneada por el entusiasta Julio Gavín (desaparecido en 2006) los consolidó, estudió y relanzó, siendo hoy orgullo de la zona y referente para los amantes del arte medieval de todo el mundo.

DETALLE DEL VANO TRIPLE EN EL LIENZO SUR DE LA TORRE DE LÁRREDEINTERIRO DEL ÁBSIDE DE OLIVÁN.

Uno de los distintivos de estos templos, sin duda el más llamativo, son los frisos de baquetones verticales que decoran sus cabeceras. Yuxtapuestos a lo largo de todo el ábside, por encima de los arquillos ciegos y enmarcados entre dos molduras tóricas, dan personalidad y distinción a estos edificios. A pesar de que la sensación en el edificio acabado es la de ser pequeñas columnillas, no son tal. Observando un templo semidestruido, como es el de Gavín, afectado en la Guerra Civil de 1936 recuperado y trasladado al parque de Sabiñánigo por "Amigos de Serrablo", vemos que el baquetón es el extremo redondeado de una laja dispuesta verticalmente a tizón (abajo derecha). Yendo más lejos en mis consideraciones, su hechura como elemento aislado es idéntica a las piezas que componen las molduras tóricas absidales. Muchas veces pretendemos ver simbología en elementos edificativos que pueden no ser sino un recurso de utilización de material existente dispuesto con habilidad y estética. Probablemente allá en la ermita de Sescún cuando dispusieron verticales los sucesivos tizones de sillarejo sin redondear su extremo visto, sentaron las bases de esta peculiar forma de expresión decorativa.

Yendo un paso más allá en lo funcional, podemos afirmmar que esos baquetones no son otra cosa que canecillos a los que se ha recortado su porción más prominente y cuyo acabado redondeado los hace aparentar sucesión de columnillas. Funcionalmente están destinados a sustentar la cornisa, al igual que los canecillos convencionales si bien al no sobresalir como aquellos, son necesarias dos hiladas de lajas para que la cornisa sea prominente y por tanto funcional en su misión de alejar el agua de lluvia del muro. (Descargar artículo monográfico).

DETALLE DEL FRISO DE BAQUETONES DE SATUÉDETALLE DEL ÁBSIDE DE GAVÍN TRASLADADO A SABIÑÁNIGO



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