EL ROMÁNICO |
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4.- ETAPAS DEL ROMÁNICO
A) - Estilos de Arte Románico |
a-4) El Románico del
Gállego (3/5) |
Muy próxima a Lárrede,
un poco al norte siguiendo la pista asfaltada hacia Biescas, hallamos el
templo de San Juan de Busa. Su estampa, aislado en medio de un prado y con
la peculiar forma de su cubierta, lo asemeja a un barco varado.
Quienes lo hicieron, tomaron
modelo o aprendieron junto con los avezados constructores de Lárrede.
Similares planteamientos; pero con peor técnica, que les hizo recurrir
a la prudencia y renunciar a abovedar ni siquiera la cabecera. De ahí
el recrecido sobre la misma y la única cubierta a dos aguas.
Su portada es de falsa
herradura, también rehundida el alfiz. Y difiere de todos los demás
ejemplares en que sus dovelas exteriores muestran una somera decoración
a modo de palmetas simuladas por un trazo continuo deferencial que alberga
en las sucesivas concavidades lo que se ha interpretado como una oración
islámica. Para Enríquez de Salamanca (Al igual que Julio Gavín,
desaparecido en 2006), sería una inscripción en caracteres
cúficos que reza: "la ilaha illa Allah": "No hay (otro)
dios que Alá ".
Hay un pequeño símbolo
espiroideo en la dovela a derecha de la clave, que si os fijáis la
próxima vez que visitéis el templo, se repite en la pieza
que forma el quicio de la puerta, sobre la que pisamos al entrar.


Satué y Oliván
son otros dos templos típicos de esta variedad del románico
altoaragonés. El primero se ha considerado como el ábside
más perfecto de todos los edificados por estas gentes (Abajo izquierda).
Oliván cuenta con torre adosada al costado norte y su muro sur se
demolió, sustituyéndose por un gran arco formero de comunicación
con la nave sur añadida. En esta obra desapareció su portada.


Dominando el cauce del Gállego,
sobre una elevación poco al sur de Oliván se halla la población
de Susín. Merece la pena solicitar permiso en el ayuntamiento de
Biescas para utilizar la pista restringida que conduce al sobrepuerto y
que permite acceder hasta muy cerca de Susín. Paisaje sereno y espectacular.
Caserío semiabandonado y templo soberbio al que en un momento tardío
se invirtió la orientación litúrgica, utilizando la
cabecera como sacristía, soporte de torre y acceso al coro. Pero
afortunadamente se conservó (abajo izquierda).
El pequeño ventanal
presbiteral, rehundido en alfiz, es de ruda belleza, como se aprecia abajo
a derecha. Abundantes marcas y símbolos burilados en los sillares
de esta cabecera, entre ellos un arcaico crismón rotado, nos hablan
de reutilización de elementos de un templo anterior.


A bastante distancia del
núcleo de Lárrede, casi treinta kilómetros al sur,
se halla Ordovés (abajo izquierda), ya en la rivera del Guarga. Sus
hechuras arcaicas y el notable peralte en planta de su ábside hicieron
que Durán Gudiol lo asimilara a uno de los más antiguos del
grupo, al que en realidad no lo unen sino el friso de baquetones de piedra
toba que semiocultos hallamos bajo el alero absidal.


Un templo al que hay que
considerar con mucho detenimiento y cuidado, es el que fuera San Bartolomé
de Gavín. Hay que circular desde Biescas en dirección a Ordesa
por el puerto de Cotefablo. Un par de kilómetros más allá
de Gavín, a la salida de un túnel se cruza puente sobre el
barranco de San Bartolomé. Nos desviamos a la izquierda por pista
apta para cualquier coche y en un kilómetro llegaremos a este lugar.
La nave del templo estaba
arruinada, siendo la actual mayoritariamente obra de "Amigos de Serrablo".
La torre, que se adosó al templo es la original del mismo.
Digo que hay que pararse
y prestar atención a este templo, porque la planta del mismo lo relaciona
con los templos arcaicos de esta zona (Asprilla, Santa María y San
juan de Espierre) que se remontan al último tercio del X. La torre
se edificó posteriormente, poco después de acabado el templo,
y su porción inferior es cronológicamente muy similar a aquél.
Solo hay que ver la comunicación entre torre y templo (abajo derecha),
para comprender que es de la misma hechura que los vanos de acceso de los
mencionados. Arco de herradura de gran belleza acrecentado por su tosquedad,
que nos lleva no a lo mozárabe, sino a lo hispanovisigodo. Y bajo
ella, las impostas biseladas que veremos repetidas, remedándolas,
en los templos del Gállego.


Otra característica
exclusiva de esta torre es la decoración existente entre dos molduras,
bajo el último tramo. Allí se dispusieron unos adornos a modo
de roscas compuestos por dovelas en forma de cuña, dejando un pequeño
vano central. Y las enmarcan con baquetón dispuesto de modo vertical
en los laterales. Baquetones verticales...Otro punto de enlace con lo que
se difundirá por la zona. Bajo el alero, ya hallamos el friso de
baquetones, que de ser cierta mi intuición, sería el primero
del románico del Gállego.
El cuerpo superior, da
la sensación de ser ya "Larredense". Y visto lo anterior,
así como su rudeza y tosquedad de sus vanos, me atrevo a creer que
estamos ante el "interfase" entre dos momentos; que aquí
cuaja este modo de hacer específico de las iglesias del Gállego,
partiendo de un modelo hipano-visigodo y llegando a experimentar lo que
después se repetirá en el resto de los templos de la zona.